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SACYR-REPSOL

Participación minoritaria

La venta de activos sobrantes de Sacyr está en plena marcha. La constructora española, con un valor de 3.600 millones de euros, se tambalea bajo unas deudas de 18.300 millones, en medio de una crisis crediticia. Al no conseguir reflotar su negocio de autopistas a comienzos de este año, Sacyr está revisando su cartera de activos, incluida una participación del 20% en

Repsol.

El problema es que éste es un activo difícil de vender. Cualquier postor eludirá pagar una gran prima por un mero 20%, aunque sea la participación mayor. Pero sin prima, tal vez no le valga la pena a Sacyr. La participación vale ahora 5.300 millones de euros, muy por debajo del precio de 6.500 millones que alcanzaba hace dos años, y apenas superior a los 5.100 millones que Sacyr pidió prestados para pagarla.

Sin embargo, si un comprador pudiera hacerse con el control de Repsol, tal vez pagase más. Una cuestión clave es si La Caixa estaría dispuesta a vender su participación del 14%. A La Caixa le preocupa que un nuevo propietario de Repsol pudiera codiciar su empresa de servicios más preciada, Gas Natural. Repsol es propietaria del 31% de Gas Natural, mientras que La Caixa posee otro 35%.

Este entramado de participaciones cruzadas se ha mantenido mientras La Caixa tenía voz en Repsol. Un nuevo comprador podría conquistar a La Caixa ofreciéndole parte de las acciones de Gas Natural que están en manos de Repsol, garantizando así a la caja de ahorros el control sobre la empresa de servicios.

¿Quién podría entonces comprar Repsol? Las grandes petroleras europeas quieren reservas, algo en lo que Repsol no es fuerte. Tiene algunos activos interesantes en Brasil, Libia y Estados Unidos, pero sus otros negocios en Latinoamérica -especialmente YPF en Argentina- son una especie de píldora envenenada.

Repsol es fuerte en la fase de distribución, el extremo del sector ahora poco apreciado. A los posibles compradores, como Shell o la italiana Eni, no les interesa aumentar la exposición en la fase de distribución. La francesa Total ya está muy comprometida en España, con su participación del 48% en Cepsa.

Sólo quedan los compradores de mercados nuevos, incluidos los fondos soberanos. Andan sobrados de dinero y escasos de activos energéticos en Europa. Lo debatible es si al Gobierno español le gustará ver entrar en la tienda, por ejemplo, a una empresa rusa. Pero si Sacyr empieza a pasarlo mal, tal vez no tenga otra opción. -

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 28 de septiembre de 2008