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Reportaje:Empresas & sectores

GE juega la carta prudente

Su división financiera espera mayores pérdidas y provisiones a corto plazo

En los despachos del conglomerado industrial General Electric no están muy entusiasmados con el futuro a corto plazo del negocio. El impacto de la crisis financiera en la economía real en EE UU y la anticipada desaceleración global le obligó a presentar esta semana una proyección de beneficios más baja de lo que se esperaba en Wall Street, la segunda este año.

El negocio de GE va desde las bombillas domésticas hasta los motores más sofisticados de aviación, pasando por productos financieros. Y es precisamente todo lo que tiene que ver con el crédito lo que está creando verdaderos dolores de cabeza a Jeffrey Immelt, que debe replantearse su estrategia para escapar del temporal con el menor daño posible.

Hasta ahora la cosa no parecía ir tan mal. Pero hay dudas de cara al futuro. GE Capital, su división financiera, "afronta una situación complicada que no parece que vaya a mejorar a corto plazo", según Immelt, que en una conferencia con analistas ha dicho que espera "más pérdidas y provisiones y menos beneficio".

Y es que GE es un verdadero termómetro que ayuda a medir cómo están las cosas en la economía de EE UU y en el mundo. La compañía espera una caída del beneficio del 10% para este año respecto a su previsión anterior, hasta el entorno de los 19.500 millones de dólares. Las agencias de calificación no se dejan llevar por el pánico y mantienen el máximo nivel en su valoración.

Immelt no cree que su modelo de negocio esté roto por la crisis y no contempla desprenderse de la división financiera, aunque sí reducirla para contener el riesgo. El plan de rescate de 700.000 millones que está diseñando Washington podría ayudar al conglomerado a enderezar las cosas en función de los términos que se pacte.

GE espera generar un 60% de sus ingresos en la industria. Lo que si que hará es reducir el dividendo que GE Capital paga a la matriz y la recompra de acciones. El dividendo trimestral para los accionistas se mantendrá, tras 32 años de incremento.

Immelt también dijo que los pilares del negocio industrial permanecen "sólidos" y que hay "un mundo ahí fuera que compra cosas". Pero los títulos del grupo han perdido un 23% de su valor desde que se desató hace dos semanas el caos en Wall Street, con el colapso de Lehman Brothers y los problemas de AIG. -

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 28 de septiembre de 2008