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Reportaje:Fútbol internacional

El nuevo Busi también la toca

Sergio Busquets, hijo del que fuera revolucionario portero del Barcelona, debuta en Primera División de la mano de Guardiola

Carles Busquets no fue un portero cualquiera en la historia del Barcelona. Los hubo que jugaron más y mejor, pero ninguno resultó tan singular y revolucionario como ése al que los culés descubrieron en la final de la Recopa, contra el Manchester United, en 1991; Zubizarreta estaba sancionado y Mark Hughes le metió dos goles. Perdió el Barça.

Le llamaban Busi y L'Equipe le bautizó como "el portero sin manos"; le venía al pelo porque tocaba la pelota con los pies como si fuera un delantero. Nacido en 1967 en Ciutat Badía, polígono del extrarradio de Barcelona con el 99,9% de viviendas sociales, Busquets creció entre bloques y se hizo portero en campos de tierra, por eso jugó siempre con pantalón del chándal. Se alineó 10 años en el primer equipo, fue suplente de Zubi en el dream team y compartió con Guardiola penas y alegrías en el vestuario del Camp Nou. El año pasado coincidieron en el filial, uno como entrenador, y el otro, dedicado a los porteros. Busi es padre de dos hijos: Sergio y Aitor. Por Aitor, el menor, se quemó las manos, cuando una plancha, con la que su esposa desarrugaba la ropa, se le iba a caer encima al crío. O al menos esa fue la historia que se dio por buena, aunque hubo otras leyendas.

El sábado Busi recibió la llamada de Sergio. "Papa, juego de titular", le anunció. "No te me pongas nervioso. Tú tranquilo, juega como sabes" le pidió el padre. "Pep me dijo lo mismo: que tranquilo, que me conocía y sabía que lo haría bien, que por eso me ponía". Curioso: los dos Busquets, padre e hijo, debutaron en Liga en el Camp Nou contra el Racing: el padre, el 3 de noviembre de 1993 ganó: 2-1. "Vi jugar a mi padre muchas veces, claro que lo recuerdo", explica Sergi que habló de su abuelo Juan, el padre de su madre: "Era él quien me llevaba a los partidos cuando era niño, porque mi padre jugaba. Murió hace unos años". El sábado, Carlos Busquets no quiso ir al campo y se quedó en casa con Loli: "Lo pasé fatal" reconoció ayer.

A Sergio le quiso fichar el Madrid cuando jugaba en el Lleida y dejó los estudios hace dos años, en 2º de bachillerato, se le reconoce como un futbolista poderoso técnica y físicamente, "que guarda muy bien la posición pero cubre mucho campo, elige bien y no se complica la vida", sostiene Tito Vilanova. "Ha jugado muy bien, lástima del resultado, me sabe muy mal por él", confesó Guardiola tras el partido. "No tenía ninguna duda de que lo haría bien", añadió. Guardiola conoció a Sergi, nacido en Sabadell en 1988, en el filial. Jugaba de interior o de delantero y acababa de subir del juvenil. Pep le reubicó de mediocentro y terminó siendo titular indiscutible, epicentro del equipo que subió a Segunda B. Curiosamente, en el estreno del Barça Atlétic contra la Gramanet, Luis Enrique le dejó de suplente. No le sirve al asturiano, pero es capaz de recuperar 12 balones y sólo fallar tres pases en su primer encuentro en Primera.

El sábado, Busi II sólo recibió elogios de sus compañeros. "Se entendió con todos", destacó Iniesta. "Lo hizo todo fácil, un gran partido", reconoció Xavi. "Le felicité, todo lo hizo bien", añadió Valdés. "Ha jugado muy bien", convino Eto'o. "Sólo he tratado de ayudar al equipo. Si hubiéramos ganado, estaría más contento", dijo Sergio, que por la mañana entrenó con el primer equipo y por la tarde vio perder al filial (1-0) en el campo del Sant Andreu.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 15 de septiembre de 2008