"Ousmane no hacía nada ilegal"

Ousmane Kote, senegalés, llegó en 2005 a España y se acomodó en un piso diminuto de la barriada de Las 200 Viviendas junto a otros cinco compatriotas. Uno de ellos es su primo Yankoub Gilieh. El sábado, pocos minutos antes de que la muerte rondara a Ousmane, estaba viendo con él el partido de fútbol entre España y Bosnia. Kote se había pasado la mañana en el invernadero donde trabajaba.

"Un grupo de senegaleses tenía problemas con los gitanos, no él. Entonces vinieron a buscarle. A los cinco minutos estaba muerto. Pero él no tenía nada que ver con las drogas ni se dedicaba a nada ilegal", explica Yankoub.

Abdóu Dieme, también senegalés radicado en Roquetas de Mar desde hace 20 años -fue el primer extranjero en abrir un negocio propio, su cafetería, en el barrio-, rubrica esta opinión. "Yo he conocido a Ousmane como cliente. Era buena persona, muy formal y trabajador en los invernaderos. Aquí los inmigrantes viven con gente del mismo dialecto, de la misma provincia. Él era del sur de Senegal, de la región de Kolda".

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Yankoub muestra fotos de Ousmane con resignación. Imágenes que dejan adivinar cierta adaptación al que ya era su barrio de acogida, la ciudad que le había dado trabajo y perspectivas de una vida mejor. Fotos de paseos por el pueblo con amigos, en la playa, en alguna fiesta en casa con otros compatriotas e incluso con otros compañeros senegaleses elegantemente vestidos en una de las clases de español a las que asistía. Ousmane Kote, de 28 años, tramitaba su permiso de residencia desde hacía varios meses.

Dieme, que antes de tener el bar trabajó con sindicatos a favor de los derechos de sus compatriotas, se muestra rotundo: "La convivencia en este barrio es buena, es fenomenal. Eso te lo garantizo yo. Es la primera vez que ha ocurrido algo así".

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 08 de septiembre de 2008.

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