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Reportaje:

Destripadores en la Gran Vía

Los artistas Lang y Baumann preparan una gran instalación en el edificio de Telefónica para La Noche en Blanco

Intentan poner cara angelical y resulta que actúan como una especie de cirujanos casi carroñeros. Le han preparado a Madrid una disección. La fecha es inamovible: el 13 de septiembre, a partir de las nueve de la noche, cuando la ciudad comience a festejar La Noche en Blanco. Ahí se engloba la instalación de Sabina Lang y Daniel Baumann, unos chicos de amplia sonrisa que le sacarán los intestinos al edificio de Telefónica, en la Gran Vía. Unas tripas blandas, fofas, amarillas. Una carnicería.

Sabina Lang (1972) y Daniel Baumann (1967) son artistas que se dejan llevar por la creación sin prejuicios. Hartos de las prisas, se han refugiado en el campo. Pero no se quitan las ciudades de la mente. Será irónico ver una construcción tan imponente de Madrid con enormes colgajos (tubos de PVC). Han querido derribar un mito. "Estos edificios tan macizos son casi sagrados. Con una intervención efímera a base de aire y tela, intentamos cuestionar esta jerarquía", expone Baumann. "En realidad, no buscamos escandalizar. Nos interesa discutir el sistema de valores del espectador".

"El juego es siempre la antítesis de lo dogmático", dicen los creadores

Los autores quieren derribar un mito y discutir los valores del espectador

La obra-operación se llama Comfort # 6. Montarla requerirá horas y horas. Los artistas llegarán tres días antes y se pasarán de doce de la noche a siete de la mañana montando el invento. Subiendo y bajando tubos. Siguiendo las indicaciones de un croquis. De día, cuando las oficinas de Telefónica estén en ebullición, se descansará. Vuelta a empezar cuando los ejecutivos desaparezcan. Una grúa en la calle, personas colgadas de cables y obreros de apoyo harán el resto. Dentro del inmueble, varios ventiladores insuflarán aire a esos intestinos para que parezcan órganos vivos. Lo último será la iluminación un tanto irreal desde la finca de enfrente. Y listo.

¿De dónde han salido tantos excesos? Breve descripción de Lang y Baumann: ella es de Berna (Suiza); él, de San Francisco (Estados Unidos). Se conocieron un día de 1989 en un bar del que no quieren dar datos. No se casan con nadie. Un año después del encuentro comenzaron a vivir y trabajar en Burgdorf, entre Zúrich y Berna. El castillo del pueblo, sacado como de un cuento de hadas, contrasta con su estudio, una antigua fábrica de motores.

Los dos están acostumbrados a darle la vuelta a la realidad para que se le vean los zurcidos. Para convertir en vulnerables los emblemas urbanos que nunca se alteran. Les gusta hacer el tonto, tomarse la vida a guasa. Lo dicen ellos mismos. "El juego es siempre la antítesis de lo dogmático", insisten, al tiempo que precisan que el efecto lúdico de Comfort # 6 está planeado al milímetro. "Rara vez las ideas te caen a los pies".

La espontaneidad puede ser compatible con las reglas. Lo primero les sale natural. Lo de las normas es más complicado. Miran de reojo a la Escuela de la Bauhaus, por eso de la defensa de los oficios artesanales y el diseño industrial. Esta obra para La Noche en Blanco refleja que les importa la cultura para el gran público, con su estética tradicional desmoronada.

-¿Hacer este tipo de cosas no es complicarse la vida? ¿No sería más fácil pintar cuadros?

-Sí, claro, eso sería un sueño. A veces, en momentos frenéticos, pensamos en esa opción. Pero nunca en serio, porque sabemos que el artista es su propio esclavo y daría igual. Por lo menos, no nos aburrimos.

-¿Se consideran gente rara?

-Intentamos ser lo más normales posible.

Por cierto, la de las tripas es sólo una interpretación. Lang y Baumann son conscientes de que hay miles, millones. "Habrá gente que piense que Comfort # 6 es un broche demasiado escandaloso para esta fachada", comentan. De todos modos, quieren ver la reacción del alienado peatón de la Gran Vía. Que se vuelva, que suba la mirada, que se quede cavilando. El juego aún no ha estallado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 28 de agosto de 2008