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Seis notificaciones

El Consejo de Seguridad Nuclear tiene obligación de registrar e informar sobre todos los incidentes que se producen en las instalaciones con material radiactivo en España. Y es lo que hace, por lo menos cuando sus técnicos los detectan (hay un inspector residente en cada central) o los responsables de las centrales se lo comunican.

En lo que va de año, en su web (www.csn.es) hay 30, desde falsas alarmas por un detector que se dispara (media docena) hasta el más grave según su escala, el que afectó al sistema de suministro eléctrico de reserva de Garoña (Burgos), hace una semana.

Vandellòs II lleva seis este año (Vandellòs I se incendió en 1989), una más que Garoña, pero menos que Ascó I y Ascó II, que suman 13. El año pasado en estas fechas iba por ocho. En julio se encontró un litro de tierra contaminada con "una partícula" radiactiva.

Hasta una central cerrada puede sufrir un incidente. Fue lo que pasó en abril en la José Cabrera (Guadalajara), cuando se detectó un fallo en una grúa de las que, más adelante, tendrán que mover los bidones con el combustible gastado (pero aún radiactivo).

Desde 1990, la web del CSN ha registrado 447 incidentes, de los que 402 no tuvieron "significación para la seguridad", y se les asignó un cero en la escala de riesgos, que va del 1 al 7.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 26 de agosto de 2008