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Reportaje:Catástrofe aérea en Madrid

1.800 muertos en grandes siniestros de aviones

Los de mayor mortalidad fueron los de Los Rodeos, Mejorada del Campo, el monte Oiz y el de Barajas en 1983

Alrededor de 1.800 personas han muerto como consecuencia de grandes accidentes aéreos ocurridos en los últimos 38 años en España. Entre estas catástrofes sobresalen cuatro por su magnitud: la del 27 de marzo de 1977 en Los Rodeos (Tenerife), que sigue siendo el mayor siniestro de la aviación comercial (583 muertos); la ocurrida en Mejorada del Campo (Madrid) el 27 de noviembre de 1983, con 181 víctimas; la registrada cerca del aeropuerto de Bilbao el 19 de febrero de 1985, con 148 cadáveres; y la ocurrida en el aeropuerto de Barajas el 7 de diciembre de 1983 con el resultado de 93 muertos.

LOS RODEOS. El olor a carne quemada

El 27 de marzo de 1977, dos aviones Boeing 747 colisionaron en el aeropuerto de Los Rodeos, (Tenerife Norte en la actualidad). Los aviones implicados fueron el vuelo 4805 de la compañía holandesa KLM, que volaba desde Schiphol (Ámsterdam), en dirección a Gran Canaria, y el vuelo de la estadounidense Pan Am 1736, que viajaba desde el aeropuerto JFK de Nueva York hacia Gando (Gran Canaria).

Mientras los dos aparatos se dirigían a Gran Canaria, una bomba atribuida al Movimiento para la Autodeterminación e Independencia del Archipiélago Canario (MPAIAC) explotó en la terminal de pasajeros del aeropuerto grancanario. Y más tarde hubo una segunda amenaza de bomba. Ante esa situación, las autoridades decidieron cerrar ese aeropuerto y desviar a todos los aviones hacia Los Rodeos (Tenerife). Entonces éste era un pequeño aeródromo, que se congestionó.

Cuando el aeropuerto de Gran Canaria fue reabierto, el comandante de la nave de Pan Am recibió instrucciones para desplazarse por la pista de despegue, abandonarla al llegar a la tercera salida a su izquierda y confirmar su salida una vez completada la maniobra. Pero se pasó de la tercera salida, posiblemente debido a la intensa niebla que cubría la zona, y continuó hacia la cuarta. Mientras, la tripulación de KLM, a pesar de no haber recibido permiso para el despegue, informó de que se disponía a hacerlo. La torre de control interpretó el mensaje como que el avión se encontraba en posición de despegue y respondió diciendo que se mantuviera a la espera.

Los pilotos del avión de la compañía holandesa no pudieron ver al avión de Pan Am que rodaba de frente y, aunque en ese momento aceleraron para salir de la pista, el choque era ya inevitable. El aparato de la KLM ya estaba en el aire cuando ocurrió el impacto: su parte frontal golpeó la parte superior del otro Boeing, arrancándole el techo de la cabina y la cubierta superior de pasajeros. La colisión produjo una enorme explosión, un descomunal estruendo.

El avión holandés, que llevaba sus tanques repletos de combustible, se incendió y se convirtió en un infierno. "Lo que no olvidaré jamás es el olor a carne quemada", recordaba uno los bomberos que entonces participaron en las tareas de rescate.

El aeropuerto de Los Rodeos ha sido escenario de otros dos gravísimos accidentes: uno, el 3 de diciembre de 1972, cuando un Convair Coronado de Spantax explosionó al poco de despegar, lo que causó la muerte de sus 155 ocupantes; y el otro, sucedido el 25 de abril de 1980, cuando un Boeing 727 de Dan Air, que volaba desde Manchester a Santa Cruz de Tenerife, se estrelló poco antes de tomar tierra en Los Rodeos, muriendo 146 pasajeros.

MEJORADA DEL CAMPO. "¡Cállate, gringo!"

Otro de los peores siniestros aéreos se registró el 27 de noviembre de 1983 en Mejorada del Campo, a tiro de piedra del aeropuerto de Barajas, donde se estrelló un Boeing 747 de la compañía colombiana Avianca.

El aparato, que cubría la ruta París-Bogotá con escala en Madrid, volaba muy bajo cuando su tren de aterrizaje chocó con un montículo y tres segundos después con otro. Seis segundos después, el ala derecha colisionó con el terreno y eso originó que el avión diera un giro de 180 grados y se partiera en cinco pedazos envueltos en llamas. Murieron todos los pasajeros, excepto 11, entre ellos tres niños.

La investigación determinó que el piloto había introducido incorrectamente las coordenadas en el navegador inercial, lo que hizo que éste iniciara de forma errónea la maniobra de aproximación al aeropuerto de Barajas. Sin el debido conocimiento de su posición, el aparato descendió por debajo de la cota mínima de altitud, sin ser advertido de esa circunstancia por los controladores. Los mecanismos del Boeing, ante la proximidad del suelo, empezaron a alertar al comandante. Pero éste, ante las luces rojas y las alarmas que le advertían del peligro, gritó: "¡Cállate, gringo!", en alusión a la tecnología norteamericana con que iba equipado el avión. El piloto, Tulio Hernández, tenía 35 años de experiencia, según informó Avianca.

CHOQUE EN BARAJAS. Otra tragedia 10 días más tarde

El 7 de diciembre de 1983, es decir, apenas 10 días después de la catástrofe de Mejorada del Campo, el cercano aeropuerto de Barajas fue escenario de otra tragedia aérea. Un total de 93 personas perdieron la vida y 31 más resultaron heridas al colisionar en la pista de despegue un Boeing 727 de Iberia, con destino a Roma, y un DC-9 de Aviaco que se dirigía a Roma.

Cuando el primero de los aviones iniciaba el despegue en la pista 01 se encontró con el aparato de Aviaco, que se había introducido en la misma, le alcanzó en la zona de los depósitos de combustible. El DC-9 quedó desintegrado y sus 42 ocupantes perecieron en el acto. Los comandantes de ambas aeronaves eran profesionales con muchas horas de vuelo.

A la hora de producirse el accidente, el aeropuerto de Barajas estaba cubierto por una densa niebla, circunstancia que había obligado a desviar hacia otros aeropuertos a los aviones que se dirigían a Madrid.

La investigación determinó que el aparato de Aviaco se equivocó de pista a causa de la niebla y se introdujo en la de despegue, por la que en ese preciso instante rodaba el avión de Iberia. Esta incursión fue debida probablemente a la falta de visibilidad reinante en el aeropuerto, lo que hizo que la tripulación del DC-9 no pudiera ver las señales visuales que indicaban que no era la ruta correcta para llegar a la cabecera de la pista.

TRAGEDIA EN EL MONTE OIZ. Un ex ministro entre las víctimas

Una situación similar se repitió poco más de un año después, cuando el vuelo de Iberia IB-610 entre Madrid y Bilbao se estrelló el 19 de febrero de 1985 en el monte Oiz. El aparato, un Boeing 727 de la compañía Iberia, iniciaba la aproximación a la pista del aeropuerto de Bilbao, cuando chocó con una antena de la televisión vasca en lo alto del monte Oiz: el ala izquierda fue arrancada del fuselaje y la aeronave terminó estrellándose en la ladera del monte.

Aquella catástrofe dio pie en su día a múltiples interrogantes y especulaciones sobre sus causas, porque entre las 148 víctimas estaban Gregorio López Bravo, ex ministro de Industria y Asuntos Exteriores durante el franquismo, y Gonzalo Guzmán Eguez, ministro boliviano de Trabajo. Otro de los fallecidos fue un oficial de la Guardia Civil, Gabriel Gómez de las Roces, que era hermano de Hipólito Gómez de las Roces, presidente del Partido Aragonés Regionalista (PAR) y años después presidente del Gobierno de Aragón.

Sin embargo, los investigadores determinaron como causas probables de la tragedia un exceso de confianza en el sistema de alerta de altitud, así como una incorrecta interpretación de sus avisos y un error de lectura del altímetro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 21 de agosto de 2008