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La crisis rescata la tienda de campaña y llena los cámpings

El sector vive "un momento dulce" frente a la caída de los hoteles

Ir al cámping es más barato, y en tiempo de crisis muchos jóvenes han optado por montar su tienda de campaña, comprar en el supermercado y gastar menos. Por eso los cámpings valencianos atraviesan un momento "dulce", según el presidente de la Federación Valenciana, Fernando Bonet, que calcula que la ocupación en julio fue similar o que subió hasta dos puntos en algunos establecimientos. Unos datos que son óptimos, si se considera que la demanda de hoteles y apartamentos ha descendido, en el caso de Benidorm hasta siete puntos en la primera quincena de este mes.

En pleno agosto "estamos al 100%", afirma, con algunas excepciones "lógicas en la actual coyuntura", matiza Bonet. "Los cámpings ahora abren todos los años y su principal cliente es el centro-europeo que se aloja en bungalós o cabañas. Si julio o agosto son flojos no nos preocupa en exceso", añade.

El vicepresidente de la Asociación Provincial de Cámpings de Alicante y delegado de la agrupación en Benidorm, Francisco Delgado, cifra en ocho puntos el descenso de la ocupación en julio en esta ciudad turística que cuenta con 20.000 plazas de alojamiento en cámping. El descenso es similar al de los hoteles de la ciudad, y el comportamiento del sector ha sido parejo: "Hemos bajado hasta un 30% los precios de la segunda quincena, porque nuestro objetivo es llenar y las reservas para la segunda quincena nos preocupan. Rondan el 50%", explica.

El dirigente empresarial alicantino afirma que este año se ha roto la tendencia de los últimos años en los que se registró un descenso del número de alquiler de parcelas para colocar tiendas de campaña, la fórmula más económica y preferida por jóvenes de nacionalidad española.Una pareja puede disfrutar de todos los servicios de un cámping por una media de diez euros al día. Otro de los cambios del sector está siendo la progresivo uso de los bungalós y las cabañas. Lo mejor está todavía por venir para este sector. Parecerá un hotel resort de cinco estrellas del Caribe; pero ni es un complejo de lujo, ni está en el Atlántico. El mayor cámping de España y uno de los más grandes de Europa abrirá sus puertas a principios de 2010 en Crevillent, Alicante, informa Tamara Gil. Grupo Marjal, la empresa que impulsa este proyecto, lo dotará de una superficie total de 350.000 metros cuadrados, 1.720 parcelas para caravanas y autocaravanas, y unos 40 bungalós, de dos habitaciones, con cuarto de baño, aire acondicionado y terracita. El cámping contará además con innumerables servicios para satisfacer todas las demandas: una gran piscina de unos 1.500 metros cuadrados, supermercado, dos restaurantes, peluquería, alquiler de coches, bares y un spa. ¿El objetivo de esta nueva construcción? Relanzar la imagen del cámping. A un precio de alrededor de 60 euros por parcela por día y hasta 150 euros en bungaló, aquellos que deseen disfrutar de unas vacaciones se sentirán como en un complejo turístico de cinco estrellas con todas las comodidades, pero mucho más económico.

En los últimos diez años se ha vivido una auténtica "revolución" en el sector de los cámpings, según Francisco Delgado, presidente de la Asociación de Cámpings de Benidorm, debido a la "hibernación". "Los extranjeros del norte de Europa empezaron viniendo a pasar dos meses. Ahora están desde octubre hasta abril. Muchos se dejan su caravana y tienen la parcela reservada durante todo el año", explica. El 99% se corresponde con el mismo perfil: parejas de jubilados europeos de poder adquisitivo medio.

"¿Qué por qué venimos aquí? Por el sol, por el clima. Venimos a hibernar y a disfrutar del tiempo que nos queda". Thomas Howes es británico y tiene 78 años. Desde hace cinco años pasa largas estancias, de entre y seis y siete meses en Benidorm. Una pequeña parcela de 20 metros cuadrados es su segundo hogar en el cámping Arena Blanca. No les falta de nada: tienen un jardín con plantas para tomar el sol, un pequeño salón comedor cerrado, y una caravana que les hace de habitación. Hasta un pequeño perro, Havey, corretea en los metros cuadrados que tienen alquilados. "Nos encanta pasear, ir a la playa, hablar con los vecinos de las otras parcelas", dice su mujer, Hazle Howes.

Cuando llega el verano, los Howes, al igual que otros miles de británicos, holandeses, alemanes y belgas se vuelven a sus países de origen. March Wakenham también es británica y jubilada. Trabajaba en una oficina y una vez retirada dice que "como en Benidorm no se está en ningún sitio. La calidad de vida es superior a la de mi país", añade. Ella se pasa las tardes leyendo y paseando en Benidorm, con estancias de dos meses alternados en los que viene junto a su pareja. Según el INE, en 2007 en Benidorm había nueve establecimientos y más de 9.000 plazas, que registraron una ocupación del 74,98%, la más alta de España, con una media en su conjunto de 37,74%. Delgado dice que sólo en Benidorm hay más de 20.000 plazas en cámpings, más que apartamentos turísticos y la mitad de la oferta hotelera.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 20 de agosto de 2008