El salón del cómic de A Coruña cierra sus puertas con un saldo de 70.000 visitantes

Muy satisfecho y contento se declara Miguelanxo Prado en la clausura ayer de la undécima edición de Viñetas desde o Atlántico. El salón del cómic de A Coruña, que Prado dirige desde su primera edición, no sólo ha conseguido consolidarse como la segunda cita del género más importante de España, después de Barcelona, en número de visitantes, con una cifra (70.000) idéntica a la de años anteriores.

"Lo que es estupendo", reseña el director del certamen y dibujante con más proyección fuera y dentro de las fronteras españolas, "es que seguimos arañando nuevos lectores. Está claro que no hay 70.000 aficionados al cómic ni siquiera en toda España, pero sí que este festival crea nuevos adeptos".

Con una fórmula "contraria" al del salón del cómic más importante, el de Barcelona, que se celebra en mayo, donde se concentra la industria de la novela gráfica, la cita coruñesa "da resultado", asegura Prado. El secreto del éxito se encuentra en que ofrece un panorama "amplio" de todo lo que ocurre en el mundo de la historieta en los cinco continentes, aunque siempre se trata de autores editados también en España o en Portugal. Y, sobre todo, permite al público más curioso descubrir no sólo las obras -más de un millar de páginas en cinco exposiciones que seguirán hasta el día 24 de este mes por toda la ciudad- sino también a sus creadores que acuden hasta A Coruña para protagonizar coloquios y charlas con aficionados.

"El cómic es un medio de comunicación y también de expresión", subraya Miguelanxo Prado al comentar que quizás en esta edición de Viñetas desde o Atlántico se acentuó la atracción y curiosidad del público al estar protagonizada por historietas con temáticas sociales y comprometidas.Cómics que abordan dramas como el Alzhéimer, los abusos sexuales a menores, el autismo o la inmigración clandestina centraron esta edición del salón coruñés. "Aunque a nadie le extraña ver estas temáticas en un cómic, sí que descubrir que este género también sirve para tratar estos problemas lo hace más atractivo. El público, al ver que una historieta tiene vínculo con la sociedad y su realidad, se engancha con más facilidad", explica el director del certamen y autor de Quotidianía Delirante.

Lugar preferente también tuvo en este salón el cómic gallego, "que funciona muy bien". Comparada con la situación de hace 20 años, "en el que erámos cuatro francotiradores en un desierto", recuerda Prado, "el bum de la historieta en Galicia es real. Y aunque no somos tan cretinos como para pensar que es cosa de Viñetas desde o Atlántico, sí que ese éxito coincide en el tiempo con este festival. Existe una cierta relación sutil" entre ambos fenómenos.

Ahora existen en Galicia "cosas impensables hace apenas un lustro", una revista mensual de humor gráfico -Retranca, que dirige Kiko Dasilva-, dos editoriales con colecciones estables además de otras con ediciones puntuales, colectivos organizados y activos de aficionados -entre los que aparece Polaquia, que edita la revista Barsowia- y jóvenes autores de ambos sexos que garantizan "una continuidad y el relevo". "En Galicia, somos apenas tres millones y en cuestión de cómic estamos por encima de las estadísticas. Para un asunto en el que tenemos superávit, espero que dure", ironiza Miguelanxo Prado.

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Entre los objetivos de Viñetas desde o Atlántico está crecer en espacio, sin salir del centro de A Coruña, y recuperar más presencia en la calle, apunta su director. Este año se ensayó la fórmula de presentar durante el salón, en rigurosa exclusiva para toda España, el nuevo juego de la videoconsola Xbox Too human. "Hay un trasvase continuo entre el mundo del cómic y el del videojuego". Y, para Prado, también es importante mostrar la complementariedad de ambas opciones gráficas. Será quizás uno de los aspectos que más se potenciará en las próximas ediciones del salón coruñés.

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