Reportaje:PEKÍN 2008 | Tenis de mesa

"Es como jugar en casa"

Dos palistas chinas y una rusa representan a España

En las calles de Pekín, como en las de cualquier ciudad de China, es fácil toparse con una mesa de pimpón; no hay parque que no tenga una. Encontrar un asiento en la Universidad de Pekín para ver el inicio de la competición de tenis de mesa en los Juegos de la capital asiática, donde comenzó ayer la disputa del torneo femenino por equipos, resultó una misión imposible.

Fueron vendidos los 7.557 abonos del aforo y el ambiente resultó extraordinario. Tampoco resultó fácil encontrar acomodo en la tribuna de prensa, colapsada por periodistas locales. La pasión china por este deporte nació en 1959, y el responsable de despertarla fue Rong Guan, primer campeón mundial en cualquier especialidad que tuvo el deporte chino. Desde entonces la historia del país se puede interpretar desde una mesa de pimpón, o tenis de mesa, hasta el punto de que de las 20 medallas olímpicas disputadas desde que el tenis de mesa entró en los Juegos por la puerta de Seúl en 1988, 16 fueron para raquetistas chinos.

Las 'españolas' Fang Zhu y Yanfei Shen hablan en chino con su entrenador
La expectación fue enorme el día que el tenis de mesa volvía a sus orígenes

No es casual que en la ceremonia inaugural el pasado 8 de agosto se señalara por la megafonía a Zhang Xie Lin, uno de los ocho portadores de la bandera olímpica y representante del tenis de mesa, como "el jugador más técnico de la historia de este deporte".

Zhang no es el mejor palista chino de la historia, porque no ha ganado nada, pero resulta que es el único con vida que podía ser escogido. A Rong Guan se lo tragó el lago Hou-Hau, en el corazón de Pekín, el día que se suicidó poco tiempo después de su victoria, y al verdadero campeón chino de todos los tiempos, Zhiang Ze Thon, con más de 18 campeonatos mundiales en su carrera, fue víctima de su pasado maoísta. Vive en Pekín, despreciado por el actual régimen. Durante años, todos los ministros de Deportes del país fueron campeones de tenis de mesa, así que las purgas que ha sufrido todo lo que huela a maoísmo cambió el establishment político del país y no fue ajeno en su factura a los mitos del tenis de mesa.

Al pueblo parece darle igual, porque ayer fue una fiesta el gimnasio de la Universidad de Pekín: vendedores de palomitas por los pasillos, al más puro estilo de los partidos de la NBA, tiendas con productos exclusivos con la marca Beijing 2008 confeccionados para el tenis de mesa. La pasión con la que el público siguió el certamen demostró que ayer, en cierta manera, el pimpón volvió a casa, por mucho que la oscura historia de este deporte culpe a estudiantes ingleses de la invención del juego y los tiempos estén cambiando: ahora, los niños escogen antes sus ídolos entre los jugadores de la NBA o de la Liga española de fútbol que en una mesa rectangular.

Pero como reconoció Than Dong Ping, el seleccionador español, nacido al sur de China: "Este deporte es a China como los dim sun [bolitas de carne y arroz]". No miente.

Bastaba con echar un vistazo a las ocho mesas de juego para comprender la influencia del gigante asiático en este deporte; ayer, de las 16 selecciones participantes en los Juegos, 12 tenían al menos una jugadora nacida en China; sólo Rumania, Korea, Nigeria y Japón formaron equipo sin jugadoras chinas. España jugó contra Corea y perdió (3-0) con dos palistas chinas nacionalizadas españolas en su conjunto: Fang Zhu y Yanfei Shen. "Es como jugar en casa; algo verdaderamente especial", reconocieron ambas, que en los tiempos muertos hablaban en chino con el entrenador.

Las dos tuvieron amigos y familiares en las gradas. Estuvo Zhu de Ming, padre de la palista Fang Zhu, que nació en Pekín, en la calle Tian Tan, al sur de la capital. "No los he visto, pero en el pabellón también estaban muchos amigos y ex compañeros. Para mí, estar aquí es volver a casa". Algo parecido le sucede a Shen, cuya madre viajó desde Hebei para verla. "Por supuesto, si jugáramos contra China, la familia iría con nosotras", aseguró Shen, hablando de un sueño casi imposible, que pasa por ganar hoy a Japón.

"No lo tenemos fácil, pero lo vamos a intentar", aseguró Galia Dvorak, rusa de nacimiento que vive en Mataró desde que tenía un año y medio. Ella, como la joven Sara Ramírez -"el futuro", según Zhu-, puede que no tengan familia en Pekín, pero son felices: siempre podrán decir que el año que el pimpón volvió a casa, ellas lo vivieron desde el gimnasio de la Universidad de Pekín.

La china nacionalizada española Fang Zhu, en el partido de ayer contra Corea.
La china nacionalizada española Fang Zhu, en el partido de ayer contra Corea.DIARIO AS

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