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CARTAS AL DIRECTOR

Guerra en el Cáucaso

En el avispero caucásico ha estallado el conflicto. No sabremos bien quiénes dicen la verdad, pero deberíamos tener claro que este conflicto no nos atañe.

Si la, en teoría, prooccidental Georgia decide embarcarse en un costoso e incierto conflicto con Rusia a cuenta de Osetia del Sur, no deberíamos involucrarnos en tamaño disparate.

En mi opinión, no nos corresponde a nosotros juzgar si este conflicto es por una causa justa o no: la mayoría prorrusa de Osetia del Sur y sus íntimos vínculos con Osetia del Norte ya nos pueden indicar algo. Lo que sí nos afecta, y mucho, son los deseos de Georgia de entrar como socio en la OTAN, algo que deberíamos descartar tanto europeos como norteamericanos. La razón es clara: ¿queremos tener un socio en pleno polvorín bélico, sin fronteras definidas, con un sistema político en extremo corrupto y socialmente desestructurado? No se dan ni las circunstancias ni los factores necesarios para tal dislate. Georgia ha entrado en guerra con Rusia; ojalá sea un conflicto corto e incruento, aunque ninguna guerra lo sea, pero ellos han tomado una decisión ponderando sus posibilidades.

A nosotros nos corresponde tomar la nuestra, es decir, intentar apaciguar los impacientes y belicosos ánimos de rusos y georgianos, mediar para intentar evitar una catástrofe humana y decir bien claro que no queremos más responsabilidades a nivel internacional de las que ya tenemos. Si quieren guerra, allá ellos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de agosto de 2008