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Bush exige a China respeto a los derechos humanos

Detenidos cuatro occidentales por pedir la libertad de Tíbet

Camino de Pekín para presenciar la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos, el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, se mostró ayer "profundamente preocupado" por la situación de la libertad y los derechos humanos en China, y subrayó que su Gobierno se opone a la detención de opositores y disidentes del régimen. Cuatro manifestantes, tres hombres y una mujer de nacionalidades estadounidense y británica, fueron detenidos ayer mismo, a dos días de la inauguración, cerca del Estadio Nacional, donde se celebrarán las pruebas de atletismo tras desplegar dos enormes pancartas a favor de Tíbet. "Un mundo, un sueño. Tíbet libre", se podía leer en una. "Tíbet libre", decía la otra.

"He hablado de forma clara y firme con los líderes chinos", dice el presidente de EE UU

Los activistas colgaron dos pancartas junto al Estadio Nacional

En este ambiente, la Casa Blanca dio a conocer las palabras que pronunciará el presidente estadounidense en el discurso que tiene previsto dar hoy en Bangkok (Tailandia). "Estados Unidos cree que el pueblo de China se merece gozar de libertad, que es el principal derecho de todos los seres humanos", recoge el texto; "América se opone firmemente a la detención de disidentes políticos, defensores de los derechos humanos y activistas religiosos".

"He hablado de forma clara, directa y firme con los líderes chinos sobre nuestra profunda preocupación", continuará el discurso del dirigente, que según recogía el diario The New York Times había sido filtrado por la Casa Blanca de forma intencionada para que las palabras del presidente tuvieran más eco; "y me he reunido de forma continuada con disidentes chinos y miembros de organizaciones religiosas". Precisamente poco antes de viajar a Asia, Bush se había reunido en Washington con un prominente disidente chino que le pidió que boicoteara la ceremonia, algo a lo que el mandatario no accedió.

George Bush, que está apunto de agotar su segundo y último mandato al frente del país, es uno de los 13 jefes de Estado cuya presencia está confirmada en la ceremonia que mañana, a las 20.00 de la tarde en China (14.00 horas en España) dará el pistoletazo de salida a dos semanas de grandes competiciones deportivas.

Junto a él estarán el francés Nicolas Sarkozy, el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y el pakistaní Pervez Musharraf, entre otros, así como el primer ministro ruso Vladímir Putin y el ministro español de Asuntos Exteriores Miguel Ángel Moratinos. Se esperan representantes de 80 países.

Las palabras de Bush pueden alterar el ambiente festivo que viven la capital china y el Gobierno del país asiático, que ven en el acontecimiento deportivo una oportunidad de mostrar una nueva cara al mundo. Es una piedra más en el camino, tras las advertencias a los deportistas para que no hagan declaraciones políticas durante los Juegos; la constatación de que la censura sigue vigente en el gigante asiático -las autoridades accedieron a levantar las barreras de algunas páginas de organizaciones humanitarias en Internet, pero mantienen el veto a otras, como ayer denunció la organización Reporteros sin Fronteras; las protestas en otros países -ayer hubo una manifestación ante la embajada de China en Canadá- y el activismo de algunos miembros de organizaciones no gubernamentales que, como los cuatro detenidos de ayer, se han propuesto hacer de los Juegos un enorme altavoz de denuncia de la situación política en China.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 7 de agosto de 2008