Restaurado el primer gran órgano romántico

El órgano romántico de la iglesia de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, en la madrileña calle de Manuel Silvela, considerado entre los mejores de los 132 con los que la Comunidad de Madrid cuenta, culmina este verano su restauración y readaptación musical, iniciadas en 2005. Ha permanecido en funcionamiento, para conciertos y liturgia, desde 1902.

Fruto de una donación del barón de Montevillena, fue construido por encargo en París por la firma de origen belga Joseph Merklin. Costó en su día 47.000 pesetas. Su singularidad reside en que fue el primer órgano capaz de interpretar la música del Romanticismo. Sólo le supera en entidad el órgano Cavaillé Coll instalado desde 1884 en el coro de la basílica de San Francisco el Grande. El templo donde fue instalado data de 1898, fue proyectado por el arquitecto Juan Bautista Lázaro de Diego, que había restaurado las vidrieras de la catedral de León y las murallas de Ávila. Hoy es regentado por la Orden de los Redentoristas y tiene la cualidad de santuario de rito católico, dedicado a la advocación mariana del Perpetuo Socorro.

El órgano romántico, el primero de este tipo en Madrid, posee tres teclados reconstruidos, grande, positivo -ahora exento sobre la clave de la balconada del coro- y recitativo, así como un pedalier, todos ellos de gran versatilidad y cromaticidad musicales, además de 2000 tubos sonoros, en su mayor parte de estaño de una pureza media superior al 70% y el resto de madera de roble de Borgoña. Se encuentra inserto en una fachada monumental de estilo neogótico, de la misma madera, con un armonioso conjunto de torres, pináculos, ojivas, lóbulos y arcos que permiten ver el rosetón del templo; el conjunto mantiene concordancia con la arquitectura de la iglesia, de estilo muy semejante al de las más importantes iglesias neogóticas y neotudor británicas y estadounidenses.

Su restauración y readaptación corre a cargo de la Dirección General de Patrimonio Histórico de la Consejería de Cultura la Comunidad de Madrid, que se la ha encomendado al equipo de Santiago Orta, organero navarro, que cuenta con profesionales como el armonizador Frantisek Kutàlek, de la República Checa; el montador Wenceslaw Ivanov, de Bulgaria y los españoles Iván García, ebanista y la pianista Diana Bonilla, entre sus miembros. El presupuesto destinado a este cometido asciende a 260.000 euros, según informó el martes José Luis Martínez-Almeida, director general de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid, durante una visita al templo.

Las tareas más inmediatas comenzaron en 2005, si bien de 1990 datan los intentos para catalogarlo, protegerlo y comenzar a acometer su rehabilitación, explica el organista Felipe López, uno de los mentores del proyecto. Del órgano se ha extraído un cuerpo anteriormente integrado que ahora pasa exento a la clave, recién abierta, de la balconada del coro, justo detrás del organista, quien interpreta bajo la gran fachada neogótica con una selva tramada en dos torres con gabletes, parteluces y rosetas y cuya parte posterior, por haber estado un siglo en contacto con la pared y el rosetón más iluminados, había sufrido numerosos y agudos agrietamientos por los incesantes cambios de temperatura.

Éstos han sido ahora reparados mediante una obra de ebanistería realizada a conciencia, explica Santiago Orta. Sin mover la enorme caja, que contiene tubos de estaño de hasta 6 metros de altura y 20 centímetros de diámetro, ha sido aislado mediante lana de roca y pladur, para evitar el calentamiento. Toda la arquitectura mobiliaria, así como los diseños de su prolija tubería, más su bastidor musical, han sido digitalizados, de forma que cabe recrear en un plazo inmediato cualquier tipo de repuesto.

Desde el punto de vista estrictamente musical, la redistribución de sus tubos sonoros -desmontados uno por uno-, realizada con una pauta más acorde con la musicalidad de nuestros días, ha ampliado la sonoridad de este órgano del cual, además, se han recuperado numerosos tubos canónigos, dedicados únicamente a la decoración, ya que muchos han mostrado ser rearmonizables. En el mes de septiembre, el órgano volverá a ser empleado en actos litúrgicos y en conciertos, anuncia Santiago Orta. Por su parte Felipe López, mentor del proyecto de restauración, destaca que la sonoridad del templo se ve favorecida sobremanera ya que sus vidrieras polícromas van blindadas por un revestimiento de cristal de dos centímetros que aisla su interior de todo tipo de ruido.

La Comunidad de Madrid posee hasta 132 órganos de gran valor, 34 de ellos específicamente protegidos y uno de ellos, el de las Comendadoras de Santiago, situado en la plaza de su nombre, que data de 1725 y fue obra del gran organero Pedro Livorna y hoy en restauración, fue declarado Bien de Interés Cultural.

Durante la Guerra Civil varios grandes órganos fueron destruidos por la aviación y los incendios. Tras la contienda, muchos otros fueron vendidos por sus propietarios, conventos e iglesias, en su mayoría, y sus tuberías pasaron, en algunos casos, a formar parte de los mostradores de bares, tabernas y restaurantes. El Gobierno regional, a través de la Consejería de Cultura y de la Dirección general de Patrimonio Histórico, que cuenta al respecto con la asesoría de Pilar Merino, despliega un Plan Anual de Recuperación de los Órganos de la Comunidad de Madrid, que permite la restauración de uno o dos durante cada ejercicio. Colmenar Viejo, Estremera y Valdemorillo son algunos de los enclaves que cuentan con algunos de los órganos más valiosos.

Imagen del órgano romántico restaurado.
Imagen del órgano romántico restaurado.CAM

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 29 de julio de 2008.

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