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Reportaje:La ofensiva terrorista

Torremolinos, 29 años en la diana

La localidad de la Costa del Sol, que ha sido objetivo frecuente de las campañas veraniegas de ETA desde 1979, se recuperó rápidamente del último atentado

El artefacto colocado por ETA en la madrugada del martes en la playa, junto a la desembocadura del arroyo Saltillo que separa los términos municipales de Torremolinos y Benalmádena, confirma la intención de la banda de recuperar, tras la última tregua, sus campañas veraniegas contra intereses turísticos. Torremolinos fue una de las localidades que sufrió, en 1979, la primera campaña de terror que la banda terrorista decidió emprender contra poblaciones de veraneo.

El último artefacto, con menos de un kilo de explosivo, estalló sobre las 00.15 del martes, sorprendiendo a numerosas personas que transitaban por el paseo marítimo. Produjo un agujero de aproximadamente un metro de diámetro y unos 40 centímetros de profundidad en la arena, bajo el puente que cruza el arroyo, pero ningún daño material.

En un vertedero se halló una mochila con material para fabricar bombas

Horas antes de la explosión, un chatarrero había encontrado en una bolsa en un vertedero de Torremolinos una pistola, dos cargadores de nueve milímetros parabellum, detonadores y un temporizador. La policía investiga si ha podido tratarse de una entrega fallida de material.

Una de las componentes del comando Vizcaya desarticulado días atrás, Libe Aguirre Mazaga, de 33 años y natural de Elorrio, fue detenida en Fuengirola. En la vivienda de Bilbao donde fue detenido el jefe del comando, Arkaitz Goikoetxea, las fuerzas de seguridad encontraron planos de la Costa del Sol y Huelva que evidenciarían los planes de la banda de atentar en Andalucía. El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, dijo ayer que de esta acción no se puede concluir que ETA disponga de infraestructura en la zona, aunque tampoco lo descartaba.

La Costa del Sol ha sido objetivo frecuente de ETA, con más de una veintena de atentados de los 163 que, según Vasco Press, la banda terrorista ha realizado contra intereses turísticos en España en 29 años. Como esta vez, la mayoría de los atentados se basaban en pequeños artefactos que estallaban junto a hoteles. Sin embargo, en 2001 ETA intentó volar el aparcamiento del aeropuerto de Málaga, justo un año después de cobrarse su única víctima en esta provincia, el concejal del PP José María Martín Carpena.

La zona donde explotó el artefacto presentaba ayer la normalidad de cualquier día de verano aunque, eso sí, no se hablaba de otra cosa, y cientos de curiosos se asomaban al puente bajo el que explotó la bomba. Algunos incluso se fotografiaban junto a la huella. El padre de una familia de Martos (Jaén) fumaba en el balcón de una habitación del hotel Aloha Puerto cuando escuchó "un golpe fortísimo" y vio cómo de los dos lados del puente "salía humo". "La gente que en ese momento andaba por el paseo salió corriendo. Menos mal que no era sábado, que se llena esto de botellón. Ahí sí que podría haber pasado algo grave", contaba ayer.

A otro testigo le llamó la atención que, tras la explosión, un hombre que conducía una Renault Express de color blanco abandonase el lugar marcha atrás y muy despacio. "Testifiqué a la policía y me dijeron que ese era justo el vehículo que estaban buscando", afirmó.

Tras la explosión, los agentes acordonaron la zona. No dejaba a nadie salir ni entrar al hotel. Un turista olvidó una maleta en recepción, y los expertos en explosivos la estuvieron manipulando hasta que comprobaron que simplemente era ropa. El veraneante de Martos explicó que los policías rastrearon los pasillos piso por piso. "Salí a echar un vistazo. Un agente me dijo que era una pequeña bomba de ETA, que habían venido aquí a hacer la guerra", relata con cierto aire teatral.

"Cuando vimos tanta policía y ya se escuchaba que podían ser los terroristas, queríamos irnos al apartamento. Nosotros pasamos por el arroyo todas las noches después de dar un paseo y tomar un helado. No quiero ni pensar la suerte que tuvimos", señala Nerea, una veraneante cordobesa.

Marion, una turista británica, recibió numerosas llamadas de sus familiares. La televisión de su país dio bastantes minutos a la noticia: atentado en una zona frecuentada por viajeros ingleses. "Allí todo lo que tenga que ver con terroristas tiene una gran cobertura. Les he dicho que no se preocupen, todo está bien por aquí, no nos sentimos inseguros", afirma, y se dirige con paso decidido a la playa. No está dispuesta a que nadie le amargue las vacaciones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 30 de julio de 2008