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Taguas medió desde La Moncloa ante los bancos para salvar Martinsa

El ex jefe de la Oficina Económica habló con ministros en favor de Martín

David Taguas, el que fuera máximo consejero del presidente Zapatero en materia económica en la pasada legislatura, tuvo una intervención muy activa en la crisis por la que ya atravesaba la inmobiliaria Martinsa-Fadesa. El entonces director de la Oficina Económica de La Moncloa medió ante bancos y cajas acreedoras para que accedieran a renegociar la deuda de 4.000 millones de euros que arrastraba la inmobiliaria de Fernando Martín, tras la compra de Fadesa en marzo de 2007.

Taguas, desde su puesto en La Moncloa, se puso en contacto con los responsables de las principales entidades acreedoras de Martinsa para convencerles de que debían acceder a la refinanciación del crédito sindicado concedido a la inmobiliaria, según confirmaron fuentes del sector financiero. Taguas ha rehusado hablar del asunto al ser requerido por este periódico.

En la inmobiliaria insisten en que el ICO había prometido apoyo

Los primeros contactos entre Taguas y los responsables de las entidades financieras se produjeron a finales del pasado año. En mayo, tras las elecciones generales, Martinsa acordó con 45 entidades financieras el aplazamiento de la deuda hasta 2011, pero el pacto se supeditó a la consecución de un crédito adicional de 150 millones de euros, que finalmente no se logró. Hace dos semanas, la empresa se vio abocada a iniciar un proceso concursal (antigua suspensión de pagos).

Por su parte, Taguas dejó el Gobierno para pasar a presidir la Asociación de Empresas de Obras Públicas de Ámbito Nacional (SEOPAN), la patronal de las grandes constructoras, lo que motivó un gran escándalo político al entender la oposición que se trataba de un caso flagrante de incompatibilidad.

La Oficina de Conflictos e Intereses, dependiente del Ministerio de Administraciones Públicas, dictaminó que era compatible porque aunque reconoció que Taguas había participado en decisiones como asesor (con rango de secretario de Estado) que afectaban a las constructoras, no lo hizo directamente con la asociación que le fichaba.

El escándalo saltó al Congreso. El PSOE sólo logró el apoyo de CiU para impedir que saliera adelante la moción presentada por IU-ICV que reprobaba el dictamen de la Oficina de Conflictos. El resto de grupos parlamentarios reprobó el dictamen del Gobierno. La dirección del PSOE incluso tuvo que abrir un expediente disciplinario con multa incluida al diputado Juan Antonio Barrio, de la corriente crítica Izquierda Socialista, que votó a favor de la moción.

Taguas no sólo medió ante los bancos. También lo hizo ante miembros del anterior Gobierno para que se "mostraran comprensivos" con las dificultades por las que atravesaban las inmobiliarias, dado el efecto que podía tener sobre la economía y el empleo, informaron en fuentes del sector inmobiliario.

Asimismo, mantuvo una estrecha relación con miembros del G-14, el lobby creado por las principales inmobiliarias en octubre de 2007, y que estaba liderado por el presidente de Martinsa-Fadesa, Fernando Martín, con el que Taguas mantuvo varias reuniones, según fuentes del sector.

El Gobierno se ha acogido a la Ley de Protección de Datos para negar al PP un listado de las personas que visitaron a Taguas cuando ocupaba su cargo en La Moncloa. La oposición, con el PP a la cabeza, sostiene que la labor que realizó Taguas en favor de constructoras e inmobiliarias resultó decisiva para su fichaje por el grupo de presión de las constructoras. El ex asesor de Zapatero reconoció la pasada semana que, "por supuesto", siguió la situación de Martinsa-Fadesa y sus problemas cuando estaba en la Oficina Económica.

Los principales bancos afectados por el concurso de acreedores de Martinsa son Caja Madrid, que prestó 800 millones de euros a Martín, y La Caixa, con una cantidad algo menor. Le siguen el Banco Popular, cuyo peso en el préstamo sindicado ronda los 400 millones.

Otro aspecto sin aclarar en la crisis de Martinsa es el papel desempeñado por el Instituto de Crédito Oficial (ICO). El banco público, a instancias del ministro de Economía, Pedro Solbes, negó el pasado 7 de julio el crédito de 150 millones que necesitaba Martinsa para seguir adelante con el plan de refinanciación. Solbes alegó que el ICO no estaba para refinanciar deuda de empresas privadas.

En el entorno de Fernando Martín se quejan de que el ICO les había asegurado su apoyo hasta el último momento y que incluso el presidente del banco, Aurelio Martínez, les dijo que habría visto bueno para el préstamo.

Desde la inmobiliaria se subraya que la actitud del banco fue muy distinta en los casos de Habitat y Reyal Urbis, dos inmobiliarias con problemas financieros similares a los de Martinsa. En el primer caso, el ICO participó con 115 millones de euros en un crédito sindicado en noviembre de 2007, que luego fue renegociado con el concurso del banco público, en febrero de 2008.

En el segundo caso, el ICO prestó 200 millones de euros a finales de 2006, justo en el momento en el que Reyal afrontaba la compra de Urbis. Como Taguas, los responsables del ICO guardan silencio, amparándose en que no se hacen comentarios sobre sus operaciones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 28 de julio de 2008