Corbacho ofrece un pacto de Estado en inmigración

El ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho, acudió ayer al Congreso con la escopeta cargada y la vació sobre el primer diputado que levantó la voz. El damnificado fue Gaspar Llamazares, cuya formación, Izquierda Unida, había sido uno de los principales aliados del Gobierno durante la pasada legislatura. Dado que, antes de abroncarle, el ministro había ofrecido a la Cámara un pacto de Estado en materia de inmigración, parece evidente que el Gobierno tiene previsto cambiar de apoyos para sacar adelante su nueva política.

La actitud agresiva de Corbacho durante su primera intervención ante la comisión parlamentaria de Trabajo e Inmigración sorprendió a los diputados, que se hacían gestos de perplejidad. A Llamazares le acusó de defender el comunismo, "si es que el comunismo todavía existe". A Emilio Olabarria, del PNV, le vino a decir que si podía sostener planteamientos generosos era porque en Euskadi sólo había 40.000 extranjeros extracomunitarios.

Sin embargo, el ministro fue bastante más suave con los que se perfilan como sus nuevos apoyos: los portavoces de Coalición Canaria, Convergència i Unió y Partido Popular. Por si quedaban dudas de su cambio de rumbo, dijo: "Nunca el futuro se gobernó mirando exclusivamente al pasado".

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 22 de julio de 2008.

Archivado En:

Te puede interesar

iAhorro

Lo más visto en...

Top 50