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CARTAS AL DIRECTOR

Espíritu olímpico

Desde las olimpiadas de 1936, utilizadas por Hitler para glorificar el régimen nazi, nunca ha tenido una cita deportiva un olor tan desagradable y escandaloso como los Juegos que van a empezar en breve en China. ¡Qué error pensando que Pekín iba a cambiar sus colores por haber sido premiado con una cita tan importante!

Miles de personas disfrutan de las cárceles chinas por haber cometido delitos que no son crímenes en ningún país libre. Los tibetanos sufren bajo el control de un régimen con el que no tienen nada en común. Las libertades de religión y de prensa no existen. Cualquier periodista que intenta informar sobre la realidad arriesga pasar años en la cárcel -más de 30 periodistas chinos cumplen condenas en este momento-.

Los grandes poderes hacen poco o nada para cambiar esta situación. Parece que la potencia económica de China es más importante que cualquier derecho humano. Pero quizás los que van a asistir a estos Juegos sí puedan hacer algo. Los deportistas, los miles de periodistas y el público, todos tienen una gran oportunidad: manifestar su protesta de los abusos de derechos humanos por parte del Gobierno chino y su apoyo a los ciudadanos chinos de a pie. Eso sí sería una manifestación del espíritu olímpico.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 22 de julio de 2008