Bieito y Béjart Ballet despiden la temporada del Liceo

La seducción es un arte que encierra no pocos peligros. Calixto Bieito los pone al descubierto en su electrizante montaje de Don Giovanni, que, casi seis años después de su polémico estreno, regresa hoy al Liceo en la recta final de su temporada. La genial ópera de Mozart estará en cartel hasta el próximo 30 de julio. También llega a su fin la temporada de danza, con la visita del Béjart Ballet Lausanne para recrear el sueño final de un gran seductor, L'Amour-la Danse, último montaje creado por el genial Maurice Béjart, fallecido el año pasado

"Veo a Don Juan como un hedonista de la destrucción, un personaje que sabe perfectamente que no tiene escapatoria ni salvación". Con esta declaración de intenciones, Calixto Bieito, uno de los directores de escena que mejor saben seducir a los cantantes de ópera para llevarlos a sus arriesgadas propuestas teatrales, convierte Don Giovanni en el estremecedor relato de una noche de sexo, drogas, alcohol, muerte y destrucción ambientado en el Puerto Olímpico. En la reposición del montaje, la dirección musical corre a cargo del austriaco Friedrich Haider.

El cotizado barítono británico Simon Keenlyside asume el emblemático papel titular al frente de un equipo vocal en el que figuran tres sopranos -la española Ángeles Blancas (Donna Anna), la francesa Véronique Gens (Donna Elvira) y la colombiana Juanita Lascarro (Zerlina)-, el tenor alemán Christoph Strehl (Don Ottavio), el bajo austriaco Günther Groissböck (El Comendador) y dos barítonos, el estadounidense Kyle Ketelsen (Leoporello) y el español David Menéndez (Masetto).

El espectáculo es una coproducción de la londinense English National Opera, la Ópera de Hannover y el Liceo.

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