Reportaje:arte

Arte y mensaje en la tabacalera

San Sebastián exhibe la creación más comprometida de América Latina

El artista colombiano Oswaldo Macià (Cartagena, 1960) es tajante: "A mí me gustan las cosas que no son neutrales, que tienen una posición". Y con estas palabras resume la esencia de la exposición que albergará hasta el próximo 5 de octubre Tabakalera, un majestuoso edificio ubicado en el barrio donostiarra de Egia que durante casi un siglo fabricó cigarrillos y que ahora se prepara para convertirse en una factoría de cultura audiovisual. Allí, 24 autores muestran desde hoy una treintena de instalaciones, esculturas y obras audiovisuales que acercarán al público una visión de la creación artística en América Latina, desde los años sesenta hasta la actualidad, marcada por el compromiso político y social.

Los protagonistas, nacidos en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Guatemala, México, Puerto Rico y Uruguay, cuestionan la cartografía oficial, esa que les coloca en el sur y pretende condenar su arte a una posición dependiente, colonizada y exótica. Se rebelan ante esa realidad e invitan al espectador a reflexionar, a posicionarse. Por algo la exposición se titula No es neutral.

Las obras que dan forma a No es neutral provienen de la prestigiosa colección Daros-Latinamérica de Zurich, la más importante de Europa dedicada al arte latinoamericano. Una buena parte de las piezas se exponen por primera vez en España. Los trabajos seleccionados para esta ocasión siguen principalmente las estrategias conceptuales del arte contemporáneo, aunque asumiendo y defendiendo una posición propia dentro del panorama artístico internacional. Y en este afán es destacable la cercanía de sus creadores a la vida, el compromiso que establecen con la realidad social y política en la que se encuadran sus propuestas artísticas.

"Nos interesó esa actitud crítica de Daros. Esa voluntad de impulsar el arte latinoamericano y apoyar a sus creadores. Tienen esa voluntad y no la de atesorar obras y esperar a que se revaloricen", explicó ayer el director de Tabakalera, Joxean Muñoz, para respaldar la decisión de montar esta exposición colectiva y mantenerla durante todo el verano. Y advirtió al público que no es tanto una muestra para disfrutar de una belleza muchas veces etérea, sino para recordar, para meterse en el bolsillo las imágenes y las sensaciones vividas y reflexionar luego sobre ellas.

La pieza más llamativa de la exposición es la instalación de Cildo Meireles (Río de Janeiro, Brasil, 1948) Missão/Missões (Cómo construir catedrales), creada por el artista en 1987. La obra consta de 2.000 huesos de vaca que cuelgan del techo y 600.000 cruzeiros (antigua moneda brasileña) esparcidos por el suelo. Techo y suelo están unidos por una especie de columna construida con 800 hostias. Todos estos elementos están rodeados por una cortina negra, que el visitante debe traspasar para descubrir lo que hay dentro. No en vano, Meireles figura como un importante artista conceptual, pero que huye del exceso verbal y persigue que sus propuestas ofrezcan al espectador también una experiencia estética y sensorial.

Poder y tragedia

La idea que descansa tras esta creación es una sencilla ecuación. Su autor, último Premio Velázquez de Artes Plásticas, quiso y quiere transmitir que "el poder espiritual más el poder material desencadena la tragedia", recordaba hace unos días la coordinadora de actividades de Tabakalera, Clara Montero, durante el laborioso montaje de la pieza. La obra nació para una exposición organizada en Brasil sobre las misiones cristianas en este país y en Argentina, pero el mensaje es universal. Tras su paso por el centro donostiarra, la instalación viajará a la Tate Modern londinense, que está organizando una retrospectiva de la obra del artista brasileño. "Esta pieza se ha convertido en un símbolo. Se ha escrito y teorizado muchísimo sobre ella", subrayó ayer otro gran creador, Julio Le Parc (Mendoza, Argentina, 1928), quien viajó a San Sebastián junto a Oswaldo Macià para inaugurar No es neutral.

Afincado en París, Le Parc es uno de los artistas y teóricos que con más fuerza se ha posicionado contra la obra de arte como objeto de valor. Cree en la democratización del arte y defiende una creación abierta a la participación de quien la observa, sea o no un entendido en arte. "Siempre he tratado de no imponer al espectador una reacción preestablecida, sino plantear mi trabajo como una experimentación", corroboró en Tabakalera.

Así que opta por propuestas en las que priman la percepción visual y para las que no necesita materiales muy caros. En San Sebastián presenta Continuel-mobiel, una pieza elaborada con pequeños cuadrados de plexiglás que cuelgan de una madera. Pequeños cuadrados que se mueven al paso de los visitantes. Pequeños cuadrados que rebotan el color y la luz de aquello que les rodea en cada momento y que se refleja en ellos.

Macià en cambio es un artista sonoro. La vieja fábrica de tabaco donostiarra acoge Vesper, una especie de composición gregoriana que combina las narraciones de 55 mujeres en siete idiomas diferentes del Caribe. La mayor parte del tiempo el oyente no entiende lo que dicen, pero percibe un tono positivo y alegre. El artista colombiano quiere dar así otro punto de vista de los archivos de la memoria sonoros, que "normalmente guardan aspectos negativos", comentó. Pero también intenta interpelar al visitante. Pretende que piense sobre la diferencia entre oir y escuchar. Aspira a que reflexione sobre "la validez de la palabra" en un momento en el que "en la política prima la mentira y el cinismo".

Y entre Meireles, Le Parc y Macià el paseo por No es neutral es "complejo, variado y rico", apuntó Muñoz. Por ejemplo, la artista brasileña Valeska Soares reflexiona sobre el deseo y la belleza con Vanishing point, un jardín perfumado al principio agradable. Pero ese mismo perfume se apodera poco a poco del espacio y crea un ambiente agobiante. Su colega colombiano Fernando Arias juega, en cambio, con los conceptos de niñez, juego, narcotráfico y muerte en Lego coffin, un ataúd construido con piezas de colores.

La Coca-Cola es uno de los grandes iconos del imperio estadounidense. Luis Camnitzer, nacido en Alemania, aunque ciudadano uruguayo, dejó clara su posición en los años setenta con una obra minimalista, pero de alto significado: una botella de la famosa bebida llena únicamente con cristales de otra botella de Coca Cola. Hace sólo siete años, el cubano Iván Capote creó Historia, una especie de reloj en el que una aguja traza una circunferencia y la otra la va borrando. De nuevo un arte conceptual con un marcado carácter social y político.

Víctimas en espejos

Y ese carácter no está reñido en absoluto en la exposición con la participación del público. Bajo el título de Aliento, el colombiano Óscar Muñoz presenta una serie de espejos donde, al principio, el espectador sólo se ve a sí mismo. Pero al acercarse y respirar sobre ellos, aparecen los rostros de personas que han sido víctimas de la violencia.

La pieza inquieta a quien la experimenta, como le inquieta el gran ojo ideado por el mexicano Rafael Lozano-Hemmer. Un enorme ojo que desde una pantalla sigue atentamente los movimientos del espectador gracias a un sofisticado sistema de vigilancia por computadora.

"El visitante mira la obra y la obra mira al visitante", destacó el director de Tabakalera, quien en todo momento ligó la esencia de esta exposición, así como los objetivos que mueven a la colección de la que proviene, con la filosofía que tratará de recorrer el Centro Internacional de Cultura Contemporánea que abrirá sus puertas en la antigua tabacalera donostiarra en 2013. El futuro equipamiento cultural será un espacio de producción, exhibición, reflexión, formación y archivo y difusión de la cultura visual que trabajará en una doble vertiente. Funcionará como "laboratorio" de creación para especialistas y, al mismo tiempo, será una plaza abierta al ocio y al encuentro informal de todos los ciudadanos con la cultura.

Tabakalera deberá mantener el equilibrio entre el aspecto fabril actual del inmueble y la incorporación de la tecnología más avanzada. Para eso, las instituciones que impulsan el proyecto (Ayuntamiento de San Sebastián, Diputación de Guipúzcoa y Gobierno vasco) han lanzado un concurso internacional de arquitectura, cuyo ganador se conocerá el próximo diciembre. Las obras de renovación del edificio arrancarán en el segundo semestre de 2010 con un presupuesto de 42,3 millones de euros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0018, 18 de julio de 2008.