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Reportaje:

Primer día sin Canalejo

"Complexo Hospitalario, dígame", contestan ya las telefonistas

Pregunte en A Coruña por el hospital e invariablemente le hablarán del Canalejo. La anunciada decisión de la Xunta, aprobada ayer por el Consello, de cambiar el nombre del complejo hospitalario de la ciudad para añadirle el adjetivo universitario y borrar toda referencia a Juan Canalejo, un activo falangista sin vinculación alguna con la medicina, se materializará paulatinamente, sin brusquedad. Carteles o letreros de gran tamaño con el nombre franquista del centro ya no hay, pero llevará su tiempo borrar ese nombre y apellido de todos los rótulos, anagramas en paredes, batas blancas, uniformes, sábanas y otros enseres sanitarios.

Pocos eran ayer en los pasillos del centro los que admitían saber del cambio de un nombre arraigado en los usos y costumbres de la ciudad de A Coruña, que también tiene una calle en el centro dedicada a este ex militar y jefe local de la Falange sin mayor notoriedad que la de ser un coruñés detenido y ejecutado en Paracuellos en 1936 por conspirar contra el gobierno de la República en las semanas previas a la Guerra Civil.

El personal del hospital recibió en su correo electrónico una notificación informándole del decreto aprobado ayer por el Consello de la Xunta, que será efectivo en 20 días. Una medida que el Gobierno gallego se decidió a adoptar en cumplimiento de la Ley de Memoria Histórica, que prohíbe desde hace siete meses cualquier exaltación en sus instituciones públicas al golpe de Estado de 1936, la Guerra Civil o la represión de la dictadura.

Suprimir la denominación franquista no supondrá un coste adicional, ni requiere presupuesto específico, advirtió el presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, en su comparecencia tras el Consello. La pérdida de la denominación que tenía el centro desde 1950 tampoco afectará a su prestigio, asegura ahora la Consellería de Sanidade, que había llegado a blandir este argumento para retrasar la aplicación de la ley. Al rebautizarse como Complexo Hospitalario Universitario de A Coruña simplemente se adaptará "a una práctica muy habitual en la comunidad científica de ligar el hospital al nombre de la ciudad".

La residencia sanitaria coruñesa era la única que conservaba su denominación franquista, y el anuncio del cambio de nombre es en general bien acogido por usuarios y personal sanitario cuando se les pregunta en los pasillos del centro. Casi nadie en A Coruña sabía que "Juan Canalejo no era un cardiólogo", como rezaba la reciente y efectiva campaña de información de la Comisión pola Recuperación da Memoria Histórica. "Y a estas alturas de la película, ya era hora de retirarle el nombre", comentaban ayer dos enfermeras. "Era nombre de franquista con una fonética que recuerda las alcantarillas o los desagües. Un hospital de este renombre no podía seguir así", se congratula el jefe de un departamento.

En el edificio recién reformado del hospital donde están las ventanillas de admisión e información, ya no hay ni un sólo letrero con el viejo nombre. Y la centralita se adaptó de inmediato al cambio, al atender ayer las llamadas con un sencillo "Complexo Hospitalario, dígame". Llevará su tiempo a los coruñeses olvidarse de la anclada costumbre de citar el Canalejo. "Volverá a ser, como decíamos antes, la residencia", asegura una anciana a las puertas de Urgencias. Y ese es, de hecho, el nombre que tiene en los carteles de las paradas del autobús urbano.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 18 de julio de 2008