Otro testigo protegido relaciona a El Solitario con el doble crimen

Vio a Giménez cerca del lugar donde fueron asesinados los agentes

"Sí. Es él". Una mujer, identificada con el número 18 de los testigos protegidos, reconoció ayer sin ningún género de dudas a Jaime Giménez Arbe, El Solitario, como el hombre con el que se cruzó el 9 de junio de 2004 en una carretera de Ágreda (Soria), próxima al lugar donde ese día fueron asesinados a tiros dos guardias civiles.

En la segunda sesión del juicio que se celebra en la Audiencia de Pamplona contra El Solitario, éste compareció vestido con pantalón vaquero y una camiseta negra con el nombre del grupo roquero AC&DC. Tranquilo, sin el menor gesto de inquietud, escuchó a los testigos y a los guardias civiles que prestaron declaración a lo largo de varias horas.

"Yo iba conduciendo, cogí una carretera y me equivoqué. Me metí por sentido contrario y en ese momento me crucé con un todoterreno verde. Le pedí disculpas al conductor, pero él no me atendió. Entonces tuve una sensación extraña de peligro. Pensé: si éste lleva una escopeta, me mata. Desde entonces yo apodé a ese hombre El cazador", explicó la testigo protegido número 18, sin el menor temblor en la voz. Esa mujer no dijo entonces nada a nadie. Sin embargo, cuando El Solitario fue capturado tres años después en Portugal vio su rostro por televisión y le reconoció de inmediato. Por eso, acudió a la Guardia Civil a declarar que ella se había cruzado con ese individuo no demasiado lejos de Castejón (Navarra) el mismo día en que esa ciudad habían sido asesinados los guardias civiles de Tráfico José Antonio Vidal y Juan Antonio Palmero.

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Posteriormente prestó declaración el hijo mayor de Jaime Giménez Arbe, que se limitó a decir que su abuela paterna convivió con ellos una temporada y, además, que no podía precisar el actual domicilio de su madre, la británica Anita Sharrock. La mujer se halla citada por el tribunal, pero previsiblemente no acudirá al juicio por no haber podido ser localizada, según fuentes jurídicas.

Dos guardias civiles relataron en el juicio cómo el 9 de junio de 2004 formaban parte de un control montado en Buñuel para intentar localizar a un Suzuki que se suponía ocupado por el hombre que ametralló a sus compañeros en Castejón. De repente vieron un vehículo de estas características, pero le dieron el alto y él conductor huyó. Pudieron ver la matrícula - que era de Zaragoza- y una hora después comprobaron que un Suzuki idéntico y con esa misma matrícula estaba aparcado en Zaragoza, con una rueda pinchada, y que llevaba mucho tiempo sin moverse. Quedó claro entonces que el fugitivo, presunto autor del doble crimen, había copiado la matrícula de este coche.

Para hoy está previsto que declare por videoconferencia la madre de Giménez Arbe y los padres de los guardias asesinados, que lo harán en directo en la Audiencia de Pamplona.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 16 de julio de 2008.

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