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Reportaje:fotografía

Fogonazos contra el cliché

La camerunesa Angèle Etoundi huye del exotismo en su retrato de la mujer africana

Lleva más de 25 años retratando mujeres. Todas negras, como ella. De todas las edades y en todas las situaciones posibles: paseando en la playa, charlando, pensando, sufriendo. Angèle Etoundi Essamba (Douala, Camerún, 1962), fotógrafa afincada en Ámsterdam, expone estos días, en la sede de Casa África de Fuerteventura (www.casafrica.es), la primera gran retrospectiva que se le ha dedicado en España. Etoundi, con obra incorporada en las colecciones de los principales museos del mundo, asegura que su objetivo es cambiar la mirada que el mundo tiene sobre las mujeres negras y acabar con el cliché que las contempla como algo solamente exótico o miserable.

La exposición arranca con una selección de un centenar de fotografías realizadas a lo largo de su carrera profesional, agrupadas bajo el nombre de Desvelos. Son todas en blanco y negro. Hay muchos primeros planos en los que deslumbra la oscuridad de la mirada de las mujeres retratadas, sus tatuajes esparcidos por todo el cuerpo, los juegos con el cabello trenzado.

"La piel en sí es fascinante. El cuerpo y todo lo que transmite es infinito"

Una fuerza especial tienen las fotografías de desnudos y semidesnudos: las mujeres son aquí impactantes esculturas que parecen esculpidas en bronce y oro. Sus cuerpos son espectacularmente bellos. Se trata de mujeres que Etoundi ha encontrado en la calle o pertenecen a su entorno más próximo. En la segunda parte, la exposición está integrada por 58 obras en color inspiradas en un viaje que la artista realizó en 2006 a la isla de Zanzíbar, el maravilloso archipiélago situado frente a Tanzania.

?Las mujeres que retrato son siempre gente común?, explica a EL PAÍS. ?Jamás he utilizado modelos de agencias. Son mujeres amigas, familiares. A veces, las descubro en la calle, en cualquier parte. Hay veces que busco durante mucho tiempo a alguien con una expresión particular y, de repente, la encuentro. Las fotografías en color de la exposición están protagonizadas, en un 90%, por mujeres que conocí durante un viaje a la mítica isla de Zanzíbar. Luego tomé las fotos en mi estudio de Ámsterdam, la ciudad en la que vivo?.

Son muchos los fotógrafos artísticos que esporádicamente trabajan el tema del cuerpo femenino. En el caso de Etoundi, sus personajes son siempre mujeres negras, tanto vestidas como desnudas. ?Me interesa el cuerpo de todas las mujeres, al margen del color de su piel. La piel en sí es fascinante. El cuerpo y todo lo que transmite es infinito. Es algo que yo siempre he querido inmortalizar y celebrar. Fotografío mujeres negras porque yo también lo soy. Desde ese punto de vista, se puede decir que mi fotografía es un autorretrato. La mujer en general, y la negra en particular, es mi tema predilecto. Siempre me inspira, y es mi propio ser lo que yo capturo con la cámara: la maternidad, el contraste entre ser una mujer negra en un mundo de blancos, la armonía, y la mezcla con mis propios hijos (mitad negros y mitad blancos). Quiero mostrar una imagen no estereotipada de las mujeres negras. Quiero que se conozcan su fuerza, su orgullo y su fortaleza para hablar del mundo oprimido en el que se encuentran?.

No cree Angèle Etoundi que la belleza de sus fotografías reste fuerza a la historia que cada una de estas mujeres cuenta. ?Soy incapaz de separar estética y contenido. Para mí, son dos conceptos igualmente importantes. Necesito la estética para llamar la atención del observador. Es un gancho para conseguir el primer acercamiento. Cuando alguien pone sus ojos sobre una de estas fotografías, queda también atrapado por la historia. Mi fotografía es escenografía, coreografía. Escojo con mucho cuidado cada elemento, aunque luego, sobre la marcha, añado cosas que van surgiendo. Estoy abierta a todo lo que pueda resultar enriquecedor para conseguir mi objetivo?.

¿Hay alguna historia de estas mujeres que le haya emocionado especialmente? ?Todas y cada una de estas mujeres tienen su propia historia personal y un lugar muy especial en mi corazón. La mayor parte de ellas no han posado nunca, y, cuando lo hacen, descubren su propia identidad. Todas ellas entran en el mundo que yo he creado, y crecen poco a poco hasta que logran expresarse con total confianza. Es en esos momentos cuando se convierten en los personajes de mis fotografías?.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 16 de julio de 2008