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La mayor suspensión de pagos de la historia

Las inmobiliarias y la banca sufren un nuevo descalabro en Bolsa

La resaca de Martinsa y la crisis financiera hacen mella en los mercados

A los mercados les encanta sobreactuar, pero a veces tienen sobradas razones para ello. La resaca de la suspensión de pagos de la mayor inmobiliaria española, Martinsa-Fadesa, causó ayer estragos en la Bolsa española. Especialmente en bancos e inmobiliarias, con los inversores temerosos ante la posibilidad de nuevos gatillazos. Pero el pánico vendedor no fue una exclusiva del parqué español: el descalabro fue general, ante el miedo cada vez mayor de un nuevo despertar de las turbulencias financieras internacionales. Un cóctel explosivo, aderezado por un nuevo máximo histórico del euro y un fuerte bajón de la cotización del petróleo, que permitió moderar las caídas al final del día.

Las Bolsas primero atizan, y después preguntan. Y la mayor suspensión de pagos de la economía española no podía pasar desapercibida. El mercado español llegó a dejarse ayer el 4,5% a media tarde, un mazazo demoledor que suponía perder la barrera psicológica de los 11.000 puntos, aunque al final del día amortiguó la caída y cedió el 2,5%.

Más allá del mercado doméstico, el mismo color: los números rojos fueron la tónica de las principales Bolsas europeas, con retrocesos en torno al 2% en las principales plazas. Wall Street abrió también claramente a la baja ante los serios problemas del sector financiero en EE UU.

Las burbujas suelen hincharse a gran velocidad, pero los pinchazos son aún más rápidos. Y la crisis de Martinsa-Fadesa agranda aún más el agujero inmobiliario. La sacudida del sector en Bolsa es sensacional -más de un 80% desde los máximos de hace aproximadamente año y me-dio-, y ayer vivió un nuevo vía crucis. Renta Corporación, Urbas y Colonial se dejaron más de un 10% a lo largo de la sesión. En el Ibex, Sacyr cayó el 8% y Ferrovial más del 7%, y eso tras recuperar parte de lo perdido. Y lo peor es que la mayoría de los analistas cree que el final del túnel no se vislumbra todavía.

La cotización del grupo inmobiliario presidido por Fernando Martín seguía ayer suspendida, aunque la Comisión Nacional del Mercado de Valores anunció que ha solicitado información a Martinsa-Fadesa para evaluar si levanta esa suspensión. La normativa establece que para que una empresa cotice en Bolsa el mercado debe tener toda la información necesaria para la correcta formación de precios, y la empresa ni siquiera ha facilitado la cuantía de la deuda sujeta al concurso de acreedores.

Sólo la banca pudo seguir de cerca ese ritmo endiablado de pérdidas del ladrillo: Popular -uno de los mayores acreedores de Martinsa-Fadesa- cedió el 5,6%, y BBVA y Santander perdieron el 3% y el 2,5%.

"El descalabro del mercado español puede verse desde la óptica del cristal doméstico, con Martinsa como catalizador", explicó Juan Luis García Alejo, director de análisis de Inversis. "Pero los problemas van mucho más allá: la crisis financiera en EE UU ha vuelto para arrebatar todo el protagonismo a cualquier otro factor. Todo el sector financiero vuelve a estar en el alambre, y la prueba es la caída generalizada en todas las Bolsas", añadió.

Las mismas incertidumbres que ensombrecen el panorama bursátil se dejan notar en el mercado de divisas. Las dudas sobre la crisis crediticia en EE UU y la frialdad con la que Wall Street recibió ayer el rescate de las dos principales hipotecarias -Fannie Mae y Freddie Mac- intensificaron la debilidad del dólar y permitieron al euro firmar un nuevo máximo histórico, por encima de los 1,60 dólares.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 16 de julio de 2008