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Convergència quiere que Cataluña sea "una nación libre y soberana"

Mas fracasa en el intento de frenar a los soberanistas radicales de su partido

La dirección de Convergència Democràtica (CDC) no ha podido frenar tanto como deseaba al sector soberanista radical en el XV congreso que el partido celebra este fin de semana en Barcelona. De nada han servido los discursos y las llamadas a la centralidad política de los dirigentes del partido, entre ellos el propio secretario general, Artur Mas, que ayer anunció que no se presentará para ser reelegido en el cargo en 2012. La ponencia política aprobada ayer señala que el objetivo de Convergència es conseguir que "Cataluña se convierta en una nación libre y soberana en la Europa del siglo XXI".

El secretario general de CDC anuncia que cederá el liderazgo del partido en 2012

El líder convergente se esforzó por predicar la moderación catalanista, clave para convertir a su partido en la "casa grande del catalanismo", los documentos programáticos no dejaban lugar a dudas sobre la deriva soberanista. Mas hizo lo imposible para apaciguar a un sector de su militancia que durante todo el día presionó sin éxito para que la ponencia incorporara el derecho de Cataluña a tener un "Estado propio". El líder nacionalista tuvo que hacer un llamamiento a la "generosidad, altura de miras y sentido patriótico" y advirtió de que CDC debe ser el refugio de la mayor parte de los catalanistas, no sólo de una parte.

CDC reiteró su objetivo del "ejercicio efectivo del derecho a la autodeterminación de Cataluña", una demanda que ya figura en anteriores ponencias. Varios dirigentes próximos a Mas se esforzaron en los pasillos por minimizar el verdadero alcance político de esta declaración y repetían por doquier que no supone grandes cambios en la doctrina del partido. Pero, sea como fuere, ahora, en el cuerpo doctrinal de CDC se apela al "pleno reconocimiento nacional de la plena y completa soberanía de Cataluña" y a alcanzar una "nación libre y soberana".

Así que la dirección nacionalista tuvo que elevar el grado soberanista de los textos congresuales para que la militancia se rindiera y renunciara a su reivindicación de un Estado propio. La apuesta claramente independentista que planteaban algunos sectores alejaba a la formación del centro político que pretende recuperar para su nuevo asalto a la Generalitat. De todas formas, Mas consiguió que no se incendiara la discusión y concedió estos textos que van más allá de "cambios de léxico".

Las tesis de Mas y su equipo se basan en el único techo del "libre ejercicio democrático del pueblo de Cataluña". Si hasta ahora el cuerpo constitucional era poco más que intocable para CDC, en este momento está impregnado del derecho a decidir.

A la militancia convergente le gusta -e incluso envidia- la tensión institucional que preconiza el PNV con el Gobierno central y en los pasillos, se celebraba el desafío que Artur Mas había lanzado al PSOE, en el que decía que "no le debe nada" a los socialistas. Era su forma de decir que no piensan apoyar al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero como ocurrió en tiempos de Jordi Pujol con Felipe González. "Si el PSOE no cumple con Cataluña, Convergencia no debe cumplir con los socialistas. No tenemos ninguna obligación legal, ni de país, ni de programa, ni de nada de nada", proclamó entre grandes aplausos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 13 de julio de 2008