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A 32 grados y sin poder darse un chapuzón

Las piscinas cerraron ayer por la huelga de trabajadores de polideportivos

Bañador, chancletas, toalla, pareo, bronceador, gafas de nadar... Todo listo para disfrutar de un día de piscina. El sol en lo alto y el agua en su punto. Y al llegar, la puerta cerrada. La huelga de trabajadores de las instalaciones deportivas municipales, que afectó a más de 13.000 usuarios habituales de las piscinas (según cálculos de este periódico basados en datos del Ayuntamiento correspondientes a junio), impidió ayer la apertura de la mayoría de ellos. Según los sindicatos, en el turno de mañana abrieron cuatro de los 60 centros, y tres de forma restringida. Según el Ayuntamiento, 24 contaban con personal suficiente para prestar servicio. Este periódico visitó cinco piscinas: Plata y Castañar, Casa de Campo, La Elipa, San Blas y Aluche. Todas estaban cerradas, salvo la última, en la que un piquete informativo evitaba el paso de bañistas.

"Tendremos que ir a una privada y pagar ocho euros", se quejan unos chicos

El paro fue convocado por los sindicatos CC OO, UGT, CSIT y CSI-CSIF, que reclaman mayor seguridad para usuarios y trabajadores y presencia policial, critican el incumplimiento del convenio sobre ofertas de empleo, y son contrarios a la privatización. Un portavoz municipal calificó la huelga como una "cortina de humo en la que en el fondo está la negociación del convenio". El Consistorio trasladó a los sindicatos el 23 de junio una propuesta para mantener el empleo público en los polideportivos de gestión directa.

La imagen de las piscinas vacías contrastaba con los 32 grados que soportaba Madrid a las dos de la tarde. Cristina, Fernando y Susana son tres chicos de entre 15 y 20 años que ayer se acercaron a La Elipa. Habían organizado su primer día de piscina del verano, lo habían preparado todo la tarde antes, pero no sabían que había huelga. "¡Vaya chasco! Ahora tendremos que irnos a una privada y pagar ocho euros", se lamentaban. En una instalación municipal, un baño cuesta 4,20 euros.

En Plata y Castañar (Villaverde), una pancarta presidía la entrada al recinto, cerrado a cal y canto. "Más seguridad. No a la privatización. Más empleo", rezaba. Hace dos semanas, dos trabajadoras fueron agredidas por un bañista. Cerca del mediodía, dos mujeres se acercaron con sus hijos, que toman clases de natación. "Pagamos un mes entero por las clases", se quejaban.

"La inseguridad es consecuencia de la dejadez interesada del señor Gallardón para privatizarlo todo; quieren vender que si lo llevase una empresa privada sería más seguro y mejor", cuenta Jerónimo Torres, delegado de UGT presente en el piquete del polideportivo de Aluche, el más grande de Madrid. Allí, de 160 trabajadores, ocho no pararon. El piquete informa a los usuarios y pide disculpas. Hay quienes apoyan las reivindicaciones y tienen una relación cercana con los empleados. "Es algo que se va a perder si se privatizan", cuenta Antonio, técnico deportivo. En una empresa privada, dice, a sus alumnos de Pilates los tendría que llamar "clientes".

Los bañistas frustrados acogen el cierre con resignación. O no. "La piscina de Alcorcón está abierta; son cuatro paradas de Cercanías", le explica a un hombre una mujer del piquete de Aluche. Y él responde, malhumorado: "Vale, muy bien, y en Torremolinos también hay piscinas". Y se va.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 10 de julio de 2008