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El Festival de Ópera de Bolsillo cancela su edición por falta de apoyo

La nueva creación operística pierde su más veterano escaparate en la escena barcelonesa. Tras 12 ediciones, el Festival de Ópera de Bolsillo y Nuevas Creaciones de Barcelona anunció ayer la suspensión de la de 2008 a causa de su "discrepancia total" con las nuevas líneas de ayuda a la música en vivo desplegadas por el Instituto Catalán de las Industrias Culturales (ICIC). "El drástico recorte en la subvención de la Generalitat, que ha pasado de los 100.000 euros que nos concedió en los últimos tres años a la mitad, 50.000, nos obliga a suspender la próxima edición por falta de recursos económicos", explicó ayer Toni Rumbau, uno de sus responsables artísticos.

La filosofía del festival, explica Rumbau, encaja mal con los conceptos de catalanidad, rentabilidad y descentralización que definen las nuevas líneas de ayuda. "La viabilidad económica de un festival consagrado a la música contemporánea, que no suscita precisamente el entusiasmo del público, exige un planteamiento más allá del resultado de taquilla", asegura Rumbau. "No cumplimos los nuevos baremos, ni podemos hacerlo con nuestra filosofía artística".

Sorpresa

Fuentes del Departamento de Cultura y Medios de Comunicación de la Generalitat manifestaron ayer este diario su "sorpresa y decepción" ante el anuncio de la suspensión de la edición de 2008. "Nuestra voluntad es seguir apoyando al festival, pero desde una óptica más realista y acorde con su dimensión. Les hemos pedido que revisen sus planteamientos para buscar una nueva línea de colaboración, porque actualmente nos parece un festival sobredimensionado que pide en ayudas públicas el 90% de su presupuesto, lo que nos parece excesivo".

El presupuesto de la edición de 2008, que tenían previsto celebrar el próximo otoño con nueve espectáculos, entre ellos sendos estrenos de Xavier Maristany, Diego Dal'Osto y Pedro Pardo, es de 200.000 euros. Tras agradecer el apoyo de las otras administraciones -Ayuntamiento, que aporta 55.000 euros; Ministerio de Cultura, 10.000, y Diputación de Barcelona, 15.000-, los responsables del festival aseguran que "se toman un año para la reflexión". "Podíamos haber mantenido una edición de transición, con dos o tres propuestas, pero hemos optado por la suspensión para no bajar el nivel de calidad e interés de una programación que quiere estimular la creación", aseguran.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 3 de julio de 2008