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Comienza el festival Rock in Rio

Cocerse al sol a la espera del autobús

Pantalones cortos, camiseta de tirantes, chanclas, abanicos y gorra. Ése era ayer el kit del perfecto rockinrioísta, que esperaba ante el Santiago Bernabéu para subirse a uno de los autobuses gratuitos que le llevaría al festival. Para que los asistentes llegaran al kilómetro 35 de la Nacional III, donde está la Ciudad del Rock, el Gobierno regional, en un acuerdo con la organización, habilitó más de 350 autobuses, reforzó el 400% la línea 9 de metro, que pasaba cada tres minutos, y desplegó un dispositivo de seguridad para evitar aglomeraciones.

Subirse a uno de los coches que salieron del Bernabéu, de los metros de Rivas Futura, La Poveda y Arganda del Rey, y del hospital Sureste, no costaba más de 15 minutos. Pero había que aguantar temperaturas que hacían sudar la corva de la pierna, sin dar un solo paso. En el Bernabéu, a las seis de la tarde, la cola superaba las 150 personas. Se quejaban porque la fila estaba al sol, y eso que no sabían que después les esperaba una hora de sudor: el aire acondicionado no funcionaba.

Entrar a la Ciudad del Rock por el carril bus no fue un problema. Pero los coches particulares, para los que se han habilitado sólo 6.000 plazas a 18 euros cada una, soportaron colas de poco más de 10 minutos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 28 de junio de 2008