Molins augura que en Cataluña sobrarán fábricas cementeras

El parón de la construcción, que se centra en la edificación de viviendas, está arrastrando a la baja el consumo de cemento. Si las cosas siguen como están o van a peor, como coinciden todos los expertos, "en pocos años en Cataluña sobrarán una o dos fábricas de cemento" porque habrá exceso de capacidad de producción. Así lo advirtió Joan Molins, consejero delegado del grupo catalán Cementos Molins, en una cena con la prensa previa a la junta general de accionistas celebrada ayer en Barcelona. "Por ello, debemos trabajar para que la planta que tenga que cerrar no sea la nuestra", añadió Molins, tras recordar su proyecto de modernización integral de la planta de Cementos Molins en Sant Vicenç dels Horts (Baix Llobregat). Este proyecto pasará por el cierre de sus actuales instalaciones, que cuentan con tres hornos, y la construcción de otras nuevas, con uno solo. Sin embargo, la capacidad de producción no aumentará tras este programa, en el que el grupo invertirá 120 millones de euros.

El grupo invertirá 120 millones en modernizar su planta catalana

En Cataluña, en el año 2007 todavía se alcanzaron cifras récord de consumo: 7,8 millones de toneladas, lo que supone 1.068 kilos por habitante, y un aumento del 2,6% sobre el año anterior pese al inicio de la crisis inmobiliaria (en el conjunto de España, el aumento sólo fue del 0,7% por la caída registrada en el segundo semestre del año). Pero en lo que va de 2008, la tendencia ha dado un claro vuelco. La bajada del consumo fue, de enero a abril, de hasta el 12%, dijo Molins, quien estima una caída para todo el año del 15%.

Además de Cementos Molins, en Cataluña tienen plantas Cémex (en Alcanar, Vilanova i la Geltrú y Sant Feliu de Llobregat), Lafarge (Montcada i Reixac) y Uniland (Els Monjos y Vallcarca), de acuerdo con datos de la asociación Ciment Català.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 27 de junio de 2008.