Reportaje:EUROCOPA 2008 | Cuartos de final: España-Italia

Una cuestión de estilo

España emite señales mucho más positivas que Italia y es mejor de principio a fin

De Buffon a Casillas, de Villa a Toni, España es mejor equipo que Italia y, al parecer, por una vez, los españoles lo tienen metabolizado, convencidos como están de que ha llegado su momento. No es un equipo ni mejor ni peor que otros, pero sí que ha sabido transmitir algunas señales positivas, y que ha decidido ser fiel a un estilo. Sólo la memoria juega en contra de una selección que lleva 88 años de luto con los italianos. Todo lo demás sincroniza al equipo español, más entero, en armonía, con jugadores superiores y ante una Italia tan competitiva como rasa. No están Riva, Rivera, Antognoni, Rossi, Zola, Baggio, Baresi, Maldini, Totti y Pirlo. Nada tiene que temer España, salvo un resultado en contra, frente a una Italia a la que respalda su pasado, es decir, el diván, y su endémico carácter abnegado. Contra el pesimismo crónico, el grupo de Luis tiene argumentos de sobra para combatir su maldición, esos cuartos de final que se le resisten desde Altamira.

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España no sólo se juega una deuda histórica, ha decidido envidar con un estilo propio que pretende patentar, un juego bien trenzado con la pelota como ombligo. Y a su amparo, un grupo de futbolistas notables, esta vez bien administrados por Luis Aragonés, que ha sabido templarse a sí mismo y al colectivo. La selección no sólo cuenta con un interesante racimo de individualidades, sino que ha destilado un espíritu gremial que le avala, sin los vicios del pretérito, los divismos, las diatribas mediáticas y otros a la vista tendrá a un conjunto sin grandes individualidades, a una selección que intimida más por su hoja de servicios que otra cosa. A los italianos se les tiene por competitivos y numerosas pruebas han dado de ello, pero España tampoco debe sentirse a rebufo en este punto, sus jugadores se alinean en equipos de élite, tienen la misma o superior graduación y en este campeonato han sabido despejar los imprevistos, golear a Rusia, vencer la resistencia sueca y voltear a Grecia con los suplentes. Esa voracidad será decisiva frente al actual campeón del mundo, que llega a los cuartos de final en patines tras muchas más vicisitudes, sin otros argumentos que su heráldica y su capacidad agonística.

Sólida como grupo, España tiene que jugarse las habichuelas con su propio molde, con esa etiqueta que le distingue, con su seña de distinción. Buena parte de su suerte dependerá de su capacidad para solidificar un estilo, para mantener las bases de un equipo de espíritu libre, vertebrado a partir del balón, paciente como receta defensiva y con artimañas para el engaño en la zona de definición, en la que Villa y Fernando Torres han dado la nota. Frente al psicodrama italiano, su mejor baza, España puede exponer un repertorio futbolístico, ese es su gran cartel, no tiene otro, y es mucho.

Desde el colectivo se ha transmitido estos días una fe impropia de una selección que tirita desde el paleolítico cuando llegan los cuartos de final. España ha sabido contrarrestar desde dentro la terapia italiana, mucho más basada en su genoma que en su realidad. Sin Pirlo, Italia, al que nadie puede negar su crónico espíritu victorioso, queda muy rebajada, sin un guía que articule su ideario. Ha tenido que recomponer de forma postiza su defensa, sus centrocampistas de hoy son novatos y en su delantera, Toni no ha sido puntual con el gol y a su lado ha habido un carrusel de cambios. De Italia cabe esperar cualquier cosa, pero de esta España alegre y decidida también. Es cuestión de credos. España tiene el suyo. Quizá le haya llegado la hora. En caso contrario, que no regatee su estilo.

Fernando Torres realiza una volea durante un entrenamiento de España.
Fernando Torres realiza una volea durante un entrenamiento de España.ALEJANDRO RUESGA

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Sobre la firma

José Sámano

Licenciado en Periodismo, se incorporó a EL PAÍS en 1990, diario en el que ha trabajado durante 25 años en la sección de Deportes, de la que fue Redactor Jefe entre 2006-2014 y 2018-2022. Ha cubierto seis Eurocopas, cuatro Mundiales y dos Juegos Olímpicos.

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