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Reportaje:

3.051 instantes de terror

Abierto el archivo que la República usó como propaganda y Franco como prueba

Edificios mordidos por las bombas; esqueletos de vigas y cemento que insinúan antiguos hogares; mujeres que aprietan con fuerza a sus hijos mientras lloran aterrorizadas atrapadas en un fuego; una niña de corta edad improvisando una cocina en plena calle... Son algunas de las 3.051 imágenes del llamado Archivo Rojo que desde ayer pueden consultarse a través del Portal de Archivos Españoles (http://pares.mcu.es/ArchivoRojo) del Ministerio de Cultura.

Al igual que los presentadores de informativos antes de dar paso al vídeo de una masacre en algún lugar lejano, la web advierte al visitante aquello de que las imágenes que van a ver pueden herir seriamente su sensibilidad. Especialmente, porque en este caso, ni el país ni el tiempo que retratan son remotos. La mayoría de las imágenes, divididas en 29 categorías -"edificios destruidos por aviación y artillería", "escenas de dolor", "heridos y muertos..."- corresponden a los inicios de la Guerra Civil (1936). Y la finalidad de sacarlas, por fin, a la luz es que los que fueron inmortalizados en el terror puedan reconocerse en él 70 años después, y aportar más información a los investigadores.

"Llevaban mucho ocultos. Hemos encontrado hasta balas en los legajos"

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"Como numerosos archivos de esa época, el Archivo Rojo ha permanecido oculto. Al abrir los legajos del Archivo de la Causa General han aparecido hasta balas. Al digitalizar el archivo pretendemos preservar la documentación y difundirla, conocer y reconocer nuestra historia más triste", explica el director general de Archivos y Bibliotecas, Rogelio Blanco. El archivo se abre para cerrar heridas.

Bautizado así en honor al general republicano responsable de la protección de Madrid cuando el Gobierno se trasladó a Valencia, el Archivo Rojo fue, al principio de su vida, un arma de propaganda, y después, un instrumento de represión. Los republicanos quisieron utilizarlo "en la lucha contra el fascismo" para "informar a la opinión internacional del gigantesco esfuerzo que realizaba el pueblo español para defender su libertad", en palabras de Azaña. Franco lo convertiría, poco después, en un impagable delator de enemigos del régimen.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 19 de junio de 2008