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COLUMNA

El buen terrorista

El sábado, a las 19.50 horas, veo un programa de viajes sobre Malta, en La Sexta. Lo presenta Beatriz Montañés, esa simpática colaboradora del programa del admirado Gran Wyoming. Pasea por la ciudad y nos la enseña, al tiempo que hace comentarios divertidos. Es decir, el programa no quiere ser el clásico espacio de viajes donde una voz en off masculina relata con trascendencia "los rincones por los que perdernos" o que "el viajero verá como el tiempo se detiene". Este programa quiere ser irónico. Por ejemplo, en un momento dado la muchacha dice que este lugar es ideal para escribir un libro y que ella podría hacerlo "como Ana Rosa". En otro, para explicar que en Malta es fácil alquilar un palacio, se pregunta si la duquesa de Alba podría prestarle un título. Digamos que es un programa de viajes de izquierdas.

Bin Laden y Josu Ternera matan por sus ideas, y las de uno y otro no son tan diferentes

Pero uno de los comentarios me deja estupefacta, aunque no me sorprende, porque no es la primera vez que oigo algo parecido. La presentadora se encuentra en un lugar donde -si no me equivoco- vivió o pernoctó un miembro de la Santa Inquisición. Y entonces exclama: "Qué grandes momentos nos ha dado la Inquisición. Luego dicen que si los talibanes... ¡Pero como los momentos que nos ha dado la cristiandad...!".

No le quiero quitar razón a lo de la Inquisición, y perdón por la rima. Nada más lejos de mi intención que parecer devota de Rouco Varela. La Inquisición fue algo terrorífico. Pero la diferencia fundamental entre la Inquisición y los talibanes es que lo de la Inquisición pasó hace siglos y lo de los talibanes está pasando ahora. Ahora es cuando los talibanes apedrean adúlteras, las obligan a ponerse burka, cometen asesinatos en nombre de la fe y dan refugio a criminales como Bin Laden. Si ahora los cristianos siguiesen quemando brujas, el comentario tendría sentido, pero es que ya no lo hacen -por lo menos de manera oficial-. Nos separan siglos de esta gente. Lo que ellos hacen ahora los cristianos lo hicieron en la Edad Media: matar señoras a pedradas por acostarse con quien quieren o torturar homosexuales.

Pero lo progre es esto. "Comprender" a los musulmanes terroristas aunque sea un poquito. En este periódico una columnista escribió lo nefasta que ha sido la guerra de Irak. Desde luego lo ha sido. Pero es que entre las consecuencias malas que nos trajo, según ella, estaba la de haber dado argumentos a los terroristas. Pues no. Invadir Irak está muy mal, pero que un terrorista cometa atentados -ya sea porque está dolido por Irak o porque se le ha aparecido Alá en sueños- también, y una cosa no excusa la otra.

Pero según qué progre no puede evitar ver a algunos terroristas como menos malos que a otros. Y para comprobarlo, les propongo un sencillo ejercicio. Imaginen que Beatriz Montañés, en lugar de hablar de talibanes, hubiese hablado de etarras. Imagínenla, por ejemplo, haciendo la ruta de Jack el Destripador en Londres. E imaginen que, en un momento dado, dice: "Sí, sí, mucho Jack el Destripador, pero qué grandes momentos nos han dado los etarras. Luego dicen que si Jack el Destripador, pero como los momentos que nos han dado los etarras...". A mí se me pone la piel de gallina tan sólo con escribirlo. Es horrible ¿no? Es frívolo y obsceno. Y seguramente merecería una querella. ¿Por qué, entonces, los terroristas musulmanes, que están cometiendo toda clase de crímenes, siempre tienen la disculpa de "ser víctimas de sus circunstancias"? ¿Qué diferencia hay entre Bin Laden y Josu Ternera? Ambos matan por sus ideas, y estas ideas, las de unos y otros, no son tan diferentes.

moliner.empar@gmail.com

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 9 de junio de 2008