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Reportaje:Guerras de ayer y de hoy

El fotógrafo de las manos cortadas

El periodista Gervasio Sánchez retrata el conflicto armado de Sierra Leona

Dos exposiciones que pueden verse en Madrid reflejan los horrores bélicos y su terrorífica similitud pese a suceder en épocas distintas: de un lado, los cuadros de Goya del siglo XIX, y de otro las fotos actuales de Gervasio Sánchez

A Silvester Moseray la guerrilla de Sierra Leona le obligó a sonreír para siempre de un machetazo. La pequeña Marie Koroma perdió una mano cuando tenía tres meses y nunca pudo aferrarse al pecho de su madre cuando la amamantaba. Michael Saidou describe así el día en que sus brazos se convirtieron en muñones: "Me explicaron con detalle lo que iban a hacer. Escuchaba y temblaba de miedo. Me obligaron a poner el brazo en la acera y me amputaron la mano con un hacha". Los alaridos de Michael inundaban el hospital de Conaught cada vez que le desinfectaban la herida sin anestesia. Sus gritos silenciosos retumban ahora en la exposición Sierra Leona. Guerra y paz, en la Sala Efti, que reúne una selección de imágenes del libro editado por Blume.

El fotoperiodista Gervasio Sánchez (Córdoba, 1959), reciente premio Ortega y Gasset, entró en Sierra Leona en 1999, cuando la atención mediática se centraba en el caso Lewinsky y nadie atendía la salvaje guerra civil que empezaba. Allí recogió, junto al misionero javeriano Chema Caballero, los testimonios de niños soldado que habían matado a sus padres, niñas convertidas en esclavas sexuales...

"Los niños soldado llegaban al Centro Saint-Michael, dirigido por Chema Caballero, como drogadictos de la violencia. Sólo se les podía ayudar cuando dejaban su discurso de Rambo: 'Yo he matado y violado a cientos', y contaban su verdadera historia: que les secuestraron, que tenían miedo por las noches y echaban de menos a sus familias", recuerda Sánchez, cuya trayectoria profesional destaca por el compromiso con los conflictos olvidados y la denuncia de la pasividad internacional.

En estas imágenes en blanco y negro escasean las sonrisas, las manos y las piernas, a pesar de que el reportero se esfuerza por retratar también la esperanza. "No quería terminar el trabajo con historias duras. Por eso volví en sucesivos años y retraté cómo salían adelante, tenían hijos o iniciaban los estudios, y en esta línea me gustaría regresar en 2010", explica.

Entre 1999 y 2002, el Centro Saint-Michael rehabilitó a 3.015 niños. Pero aún queda mucho por hacer en un país que sigue siendo el más pobre del mundo.

Sierra Leona. Guerra y paz. Sala Efti (Fuenterrabía, 4-6). Hasta el 1 de julio. Entrada libre. www.40gurus.net/SierraLeona

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 4 de junio de 2008