Saladrigas flirtea en 'L'altre' con el vacío existencial del hombre actual

Robert Saladrigas (Barcelona, 1940) admite que toda su obra, que suma casi una treintena de libros, es como un fresco que pretende retratar al hombre contemporáneo. Su nueva novela, L'altre (La Magrana), no es una excepción. En ella el autor dirige un guiño a la novela existencialista al reflexionar sobre la consciencia del vacío, la insatisfacción, la "extrañeza de nuestra forma de vida, los miedos que arrastramos todos ante el mundo".

El protagonista, Bernal Crespi, es un hombre de 40 años, culto, con un buen trabajo, sueldo generoso, una novia, una amante y un palco en el Camp Nou. Allí, un incidente extraño marcará el inicio de una espiral de vivencias inquietantes que desequilibrarán su vida, arbitraria y superficial, y le llevarán a descubrir el vacío de su propia existencia.

Todo empieza una tarde de domingo en el fútbol. En la media parte del partido, una voz anuncia por megafonía que un coche, cuyos datos se corresponden con los del de Crespi, está mal estacionado. Pero mientras el protagonista se dirige hacia el automóvil y busca infructuosamente las llaves, se acuerda de que este domingo ha ido al Camp Nou a pie. Le invade entonces una extrañeza incómoda, que va acrecentándose a medida que van sucediéndose vivencias insólitas (un curioso accidente, llamadas inesperadas...). "No sabe qué está pasando, pero tampoco quiere explicárselo porque el miedo le blinda, es un hombre cobarde ante el mundo", explica Saladrigas.

A pesar de que el título sugiere un desdoblamiento de la personalidad del protagonista, que efectivamente se esboza en la primera mitad del libro, el lector no acaba de hallarlo cuando avanza en la lectura de la novela ni en el final. Saladrigas juega deliberadamente con la ambigüedad para que el lector participe en la historia y saque sus propias conclusiones. "Los miedos del protagonista, los fantasmas que le persiguen, que son los del hombre moderno, ¿son reales o imaginarios? Yo he querido que el lector haga su propia lectura, que tome partido", señaló el autor, que se confesó muy crítico con Barcelona, que en la novela aparece como una ciudad gris, sucia, sin estímulos.

Novela de género, de espionaje, incluso novela erótica..., son algunos de los géneros que se entremezclan en la obra, que, según apuntó el escritor Antoni Puigvert en la presentación de la novela a la prensa, "el lector engulle como si fuera una cerveza fresca; se lee con facilidad, parece que no pasa nada, o poco, pero te provoca un impacto en el cerebro".

Saladrigas es autor de una extensa obra con la que ha merecido el premio Sant Jordi con El sol de la tarda, el Joaquim Ruyra con Entre juliol i setembre y el Josep Pla con La llibreta groga.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 30 de mayo de 2008.