Mondragón da por cerrada la crisis tras la marcha de dos cooperativas

El primer grupo empresarial vasco pierde las firmas de referencia Irizar y Ampo

Mondragón Corporación Cooperativa (MCC), el primer grupo empresarial del País Vasco y el séptimo de España, con presencia en cuatro continentes, ha dado por superado uno de los momentos más delicados de sus más de 50 años de historia. El sólido entramado cooperativo que ha logrado ensamblar en todo este tiempo se ha visto resquebrajado tras la salida de dos de sus firmas de referencia: Irizar, puntera en la fabricación de autobuses, y Ampo, dedicada a la fabricación de válvulas de aceros especiales.

MCC facturó en 2007 15.056 millones y superó los 100.000 empleados

El presidente de MCC, José María Aldecoa, dio ayer por cerrada la herida, aunque reconoció que la desvinculación de Ampo e Irizar ha causado un "daño moral" que afectará a la "imagen" que tiene MCC en el exterior. Estas dos cooperativas superaron el año pasado los 600 millones de facturación, lo que supone el 3,6% de las ventas totales del grupo y un 7% respecto de la división industrial, según los datos facilitados por Aldecoa.

Ampo e Irizar han dado este paso por las discrepancias que mantienen con el modelo de gestión empresarial y el reparto de los dividendos que rige en MCC. Las dos cooperativas salientes han aplicado en sus factorías el modelo que en su día puso en marcha el consultor Koldo Saratxaga, coordinador de la empresa de autobuses durante 14 años hasta colocarla como líder en su sector. Inspirador de la "democratización" de la empresa, implantó un esquema organizativo basado en dar protagonismo y capacidad de decisión a las personas (trabajadores). Ampo decidió en una asamblea celebrada el viernes 23 su baja de la corporación, mientras que Irizar lo someterá a la votación de sus socios mañana. Ambas compañías siguen estando asesoradas por Saratxaga.

En la conferencia anual que organiza MCC para dar cuenta de sus resultados económicos, Aldecoa insistió en que las dos bajas se han formalizado "dentro de la normalidad" y de forma "respetuosa". Se refirió con naturalidad a la escisión producida en el seno de la corporación. Negó la existencia de una crisis interna y trató de desdramatizar la repercusión que tendrá el abandono de Ampo e Irizar: "Todo se ha hecho con un exquisito respeto a las reglas de juego y sin enemistades", enfatizó. Según este ejecutivo, las relaciones comerciales con estas dos cooperativas "se mantendrán y se fortalecerán" en el futuro.

El máximo responsable del grupo Mondragón aprovechó la ocasión para hacer una defensa del patrón organizativo y de gestión del grupo, basado en valores básicos como "la participación de las personas, la solidaridad y la intercooperación" empresarial. El éxito del grupo Mondragón, a su juicio, se ha forjado gracias unas "reglas de juego" compartidas por las 260 entidades (cooperativas y filiales) y los más de 100.000 trabajadores que componen la corporación.

Aldecoa manifestó que los principios básicos corporativos son irrenunciables y se mantienen invariables, aunque cada cooperativa es "libre" de adaptarlos a su gusto para desarrollar "su propio modelo de gestión sin imposiciones". Subrayó que MCC es una organización empresarial, en "permanente adaptación".

Mondragón Corporación Cooperativa cerró el pasado ejercicio con un volumen de facturación de 15.056 millones de euros (un 12,4% más que un año antes) y superó por primera vez la barrera de los 100.000 trabajadores (103.731). La corporación prevé moderar sus cifras de negocio este año a causa de la crisis y reducir en un 15% sus resultados, pese a lo cual espera alcanzar unas ventas por valor de 16.800 millones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 27 de mayo de 2008.

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