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Reportaje:

Correos lanza el apartado postal electrónico

El servicio, que funcionará a partir de otoño, está pensado para a las empresas y la Administración

Correos, que al igual que sus homólogas europeas compite con las empresas privadas en la rentable distribución de correspondencia empresarial, ha decidido contraatacar con su nueva fórmula, el APE (Apartado Postal Electrónico), cuya puesta en marcha está prevista para otoño. El nuevo producto, un servicio de correo electrónico muy especial, tiene el objetivo de proporcionar a las distintas Administraciones y empresas una plataforma fiable que acabe con el actual trajín de millones de cartas (facturas, extractos de cuenta, multas y comunicaciones de todo tipo), una actividad con escaso sentido en la actual sociedad de la información.

Además de que el actual sistema sale más caro, el operador postal público quiere ofrecer todas las ventajas de las TIC "y asegurar con el APE", dicen en Correos, "que todas las cartas o comunicaciones llegan a su destinatario, evitar que algunas no lleguen o lleguen tarde por errores o por ausencias del destinatario". El APE, gestionado por la Oficina Postal Virtual de Correos, se ha diseñado para ser utilizado por grandes emisores de correspondencia (administraciones, bancos, utilities...) en sus relaciones con sus clientes o administrados, y se estructurará, explica Julio Bermejo, director de Innovación de Correos, "sobre dos ejes; la CES (Correspondencia Electrónica Segura) y la CPE (Certificación Postal Electrónica".

El producto busca acabar con el tráfico de facturas, multas y notificaciones

El cliente podrá seguir la situación de los mensajes y documentos enviados

El destinatario afiliado al APE, que dispondrá también de una cuenta e-mail convencional (para el correo no confidencial), definirá las empresas, entidades u organismos que pueden enviarle mensajes o comunicaciones (facturas de teléfono o luz, extractos de cuentas o tarjetas de crédito...) que pasará a recibir electrónicamente en vez de en su buzón de correo convencional. "Toda esta comunicación", subraya Bermejo, "estará cifrada, securizada".

Por lo que respecta a la CPE (Certificación Postal Electrónica), ésta no es otra cosa que la firma electrónica. "Funcionará mediante una aplicación de Correos que certificará las fechas de envío, recepción y contenido de un documento. Dependiendo de la trascendencia de la comunicación, se puede requerir la firma del emisor y/o receptor, que se realizará mediante el software que suministra Correos pulsando un botón", explica Bermejo.

Los gastos del APE correrán por cuenta del emisor, quien podrá seguir en todo momento la situación de los mensajes y documentos enviados (trazabilidad). "Un banco envía correspondencia a 100.000 usuarios y puede saber en todo momento quién la ha abierto", apunta Bermejo. Pero, al margen de que el nuevo servicio ha sido pensado para facilitar el envío de correspondencia por parte de la Administración y grandes empresas, se espera que sea acogido por las de comercio electrónico, ya que, dice José Marcelino Pérez, director de E Business de Correos, "genera mucha confianza y puede dinamizar la facturación telemática. Correos puede certificar, por ejemplo, a través del APE, la identidad del comprador y del vendedor".

Está previsto que el nuevo servicio (al principio, apenas la cuenta de e-mail) esté en marcha en septiembre de este año, al menos entre los potenciales destinatarios domésticos, con el fin de empezar a generar una cierta masa crítica de usuarios con la que empresas, entidades y organismos puedan comenzar a funcionar. "Empezará a funcionar para los emisores el año que viene", informa Bermejo. En Correos son conscientes de que tendrán que contar con las entidades emisoras, que han de hacer un esfuerzo para "incentivar a sus clientes a utilizar el APE", apunta Pérez, ya que les supondrá un gran ahorro en costes de distribución de correspondencia". El objetivo es llegar al millón de usuarios en dos años.

Otro sector que debería tener el mayor interés en el APE es la banca, que gasta millones de euros en el reparto de correspondencia. Están expectantes. "Ocurre", apunta Pérez, "que siguen intentando que la gente entre en sus webs y se descargue los documentos. Pero eso no ha tenido éxito". La gran ventaja del APE, prosigue el responsable, "es que podemos dar una oferta unificada a todas las entidades y centralizar este servicio en un solo sitio". En Correos se entiende que la migración de la correspondencia comercial y administrativa desde el papel a Internet es inevitable. "Es una tendencia que se está iniciando ahora, pero que acabará por imponerse", asegura Bermejo. -

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 25 de mayo de 2008