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Buffet reúne en Madrid a las familias más poderosas

El inversor cena con los Del Pino, Koplowitz y Arango

Le llaman oráculo y es el hombre más rico del mundo. El inversor estadounidense Warren Buffet instaló ayer por un día su centro de operaciones en Madrid e hizo gala tanto de su chequera como de su vena profética. "Tenemos 200.000 millones de dólares para comprar y buscamos operaciones. Cuanto más grandes, mejor", dijo en relación con el apetito inversor de su grupo, el conglomerado Berkshire Hathaway. Las empresas familiares españolas son uno de sus objetivos. "Me encantaría recibir una llamada de España", declaró.

El 'oráculo' vaticina una segunda oleada de turbulencias

A ese empeño dedicó una jornada maratoniana. Dinero llama a dinero, y Buffet cumplió con creces con esa máxima en Madrid. Plácido Arango, propietario de la cadena de restauración Vips, ejerció como maestro de ceremonias de Buffet en España por su amistad común con el fundador de Starbucks, Howard Schultz. El inversor se reunió a mediodía con Arango y sus dos cicerones en Europa: Eitan Wertheimer -máximo accionista de Iscar-, y el italiano Angelo Moratti, vicepresidente del grupo energético Saras, que le han acompañado en su periplo por Alemania, Suiza, España y, a partir de hoy, Italia. Y Arango convocó a las principales familias empresariales a una cena con unos 40 ejecutivos, a la que asistieron los Del Pino y las Koplowitz, entre otros. A media tarde se vio también con el Rey Juan Carlos.

"España es uno de los países que más nos interesan para que las empresas piensen en Berkshire si quieren vender", dijo antes de lamentarse de no haber visitado Europa "10 años atrás".

En cuanto a los vaticinios, muchos y de lo más variado: "La segunda oleada de la crisis financiera va a tener efectos profundos y duraderos sobre la economía. El pánico ha pasado, pero en mercados como la vivienda las consecuencias se prolongarán", aseguró en un encuentro con periodistas. Buffet desgranó las claves de la difícil situación por la que atraviesa la economía mundial. Se alineó del lado de la Reserva Federal (el banco central norteamericano) al asegurar que el salvamento del banco Bear Stearns ha sido un punto de inflexión en el episodio de turbulencias financieras, "una línea en la arena" en la crisis. Auguró que el dólar "intensificará su caída". Y dejó alguna de sus habituales perlas. "Los derivados financieros son armas de destrucción masiva", repitió acerca de los instrumentos que han contaminado con hipotecas basura los mercados financieros mundiales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 22 de mayo de 2008