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12 personas mueren en Suráfrica por ataques xenófobos

Centenares de inmigrantes buscan refugio en iglesias de Johanesburgo

Doce personas han fallecido y más de 50 han resultado heridas desde el viernes en varios ataques contra inmigrantes -sobre todo de Zimbabue, Mozambique y Malaui- en los suburbios de Johanesburgo. La ola de violencia ha provocado que cientos de personas buscaran refugio en iglesias. El presidente surafricano, Thabo Mbeki, hizo ayer un llamamiento en televisión para que cesen los ataques.

Los episodios de violencia llevan sucediéndose a lo largo de toda la semana, pero ayer se registraron los ataques más graves, que causaron cinco víctimas mortales. Turbas armadas con pistolas incendiaron decenas de chabolas en suburbios de la ciudad más grande y poblada del país, al grito de "¡fuera los inmigrantes!".

"Dos personas murieron calcinadas y otras tres apaleadas", declaró la portavoz de la policía Cheryl Engelbrecht a la agencia local Sapa, sin precisar la nacionalidad de las víctimas, informa Efe. Además, "otras 50 personas tuvieron que ser trasladadas a distintos hospitales con heridas de bala y de arma blanca".

Las bandas xenófobas han irrumpido en varios suburbios de Johanesburgo: los más afectados han sido Cleveland, Alexandra y Tembisa. Más de 1.000 zimbabuenses se refugiaron en una iglesia metodista, que fue igualmente atacada. "La situación se ha agravado tanto que podemos decir que la policía no la controla", afirmó el obispo metodista Paul Veryn.

En los últimos meses han llegado centenares de miles de refugiados de Zimbabue, país que sufre una grave crisis económica -160.000% de inflación y 80% de paro- y política, con el régimen de Robert Mugabe resistiéndose a dejar el poder pese a su derrota electoral del pasado 29 de marzo. La mayoría de estos zimbabuenses están en Suráfrica en situación irregular, y se han convertido en el chivo expiatorio de los problemas económicos de los surafricanos.

"Es necesario moverse tan rápidamente como sea posible para establecer las causas de lo sucedido y poderle hacer frente", dijo Mbeki en su alocución por televisión. El presidente guardó silencio en los primeros días y no había dicho nada sobre la situación hasta ayer, lo que le valió críticas de las organizaciones sociales que trabajan con inmigrantes.

Mbeki intervino después de que lo hiciera el ex presidente Nelson Mandela, que exigió el cese inmediato de la violencia. Suráfrica se ha distinguido durante años por su hospitalidad con los extranjeros, pero en los últimos meses había empezado a incubarse resentimiento contra los zimbabuenses huidos del terror en su país.

"Las comunidades deben trabajar conjuntamente con la policía y juntos debemos decir que lo que sucede está muy muy mal. Es inaceptable que tengamos este nivel de violencia", reclamó Mbeki.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 19 de mayo de 2008