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Crónica:Eliminatorias finales de la NBA

A la final con esplendor y con dudas

Los Lakers eliminan a los Jazz con una gran labor defensiva de Gasol y alcanzan la última ronda del Oeste con lagunas en su juego

Los Lakers demostraron en Utah de lo que son capaces: de todo lo mejor y de todo lo peor. Por un lado se metieron en la final de la Conferencia Oeste, la primera del equipo desde 2004, y por momentos hicieron papilla a los Jazz en su temible guarida, que no es moco de pavo. Pero por otra parte estuvieron a un paso de lanzar por la borda, en tres minutos finales sencillamente horrorosos, su magnífico despliegue y los 19 puntos de ventaja que llegaron a acumular. Así son los Lakers versión 2008, tan capaces de emular a los del showtime como a los de la pesadilla de años recientes. En cualquier caso, el conjunto ha alcanzado la final con una estupenda actuación defensiva de Gasol en el último encuentro, una gran noticia para los Lakers.

UTAH JAZZ 105 - L. A. LAKERS 108

Utah Jazz: Williams (21), Brewer (13), Okur (16), Boozer (12), Kirilenko (12) -cinco inicial-, Harpring (7), Korver (5), Millsap (15), Price (2) y Miles (2).

L. A. Lakers: Fisher (16), Bryant (34), Gasol (17), Radmanovic (12), Odom (13) -cinco inicial-, Turiaf (1), Walton (3), Vujacic (12) y Farmar (0).

Árbitros: Crawford, Foster y Capers. Boozer, eliminado por faltas personales.

19.911 espectadores en el Energy Solutions Arena de Salt Lake City. Global: 4-2. Los Angeles Lakers se clasifican para la final de la Conferencia Oeste.

4º CUARTO

3º CUARTO

2º CUARTO

1º CUARTO

20-33

23-29

27-24

35-22

En el sexto partido de la serie compareció el equipo de Phil Jackson hiperactivo y abrumador, surtidísimo en ataque y aplicado en defensa, capaz de desplegar un juego arrollador. La manera en que desactivó a los Jazz en su casi inexpugnable cancha le permitió recuperar parte del crédito que había empañado en la serie. La mejor noticia posible para aterrizar en la final de la Conferencia Oeste, liquidar el pulso sin necesidad de llegar al séptimo partido, otro punto a su favor ya que le permite el lujo de sentarse en Los Ángeles y esperar el desenlace del séptimo partido entre los Hornets y los Spurs, en la madrugada española del martes, para conocer quién será su siguiente rival en la lucha por el anillo.

Los Lakers, que tanto habían sufrido en sus dos anteriores visitas a Utah, desactivaron a las mejores piezas de los Jazz. Esta vez no hubo juego interior que valiera, ni las dobles oportunidades que acostumbran a sacarse de la manga Boozer, Okur y compañía a base de cargar el rebote ofensivo y sacar petróleo en la pintura. Pau Gasol -que sacó de quicio a Boozer-, Odom, Radmanovic y hasta Turiaf desmantelaron la batería de aguerridos hombres altos de la que suele vivir el equipo de Jerry Sloan. Sólo faltó que Fisher le robara varias veces la cartera a Derron Williams en los dos primeros cuartos, que Vujacic las metiera a discreción saliendo desde el banquillo y que Kobe Bryant emergiera cuando los Jazz trataban de remontar. Cabalgaban los Lakers, que se pasaron el partido meciéndose en ventajas de entre 12 y 19 puntos.

Pero el equipo de Utah, que parecía muerto y enterrado, revivió de repente. Su primera embestida en el tercer cuarto la capitaneó Millsap, un suplente. Jackson prescindió muchos minutos de Vujacic primero, de Fisher y Odom después. Kobe desapareció por momentos y parecía encaminarse al mismo resumen de los dos últimos partidos: cero puntos en el último cuarto. Pero justamente él fue quien sofocó la primera embestida seria de los Jazz. Y volvió a poner 13 puntos de por medio (86-99) a falta de cuatro minutos. Entonces se aflojó la defensa de los Lakers, que concedió cinco triples a los Jazz. La diferencia fue reduciéndose casi a la nada.

Kirilenko le colocó un gorro a Bryant en un momento decisivo. Y acto seguido situó a los Jazz a dos puntos (103-105). Quedaban 15 segundos. Pero ni Okur ni Williams acertaron con los triples. No forzaron la prórroga, pero dejaron temblando a los Lakers.

Le quedan por hacer deberes al equipo de Gasol: proteger su rebote defensivo, no descomponerse cuando el rival encasquilla a Kobe Bryant, no perder pie con los cambios... Muchas cosas, aunque están más cerca de la gloria.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 18 de mayo de 2008