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Tribuna:

Ciberpspv

La situación electoral del PSPV no ha dejado de empeorar desde hace ya casi veinte años. Después de cada elección tendemos a hacer un análisis muy coyuntural de los resultados, como si hubiésemos tenido un problema de mala cosecha. Pero sería tal vez más correcto analizar la situación como si, en realidad, lo que tuviésemos fuese un problema de estructura agraria. El debate del proceso precongresual tampoco parece haber calado hasta esta dimensión estructural y está teniendo muy poco de reflexión metodológica.

Si tuviésemos que resumir los objetivos de este proceso diríamos que el PSPV tiene que aprender a organizarse de un modo más eficiente, transformar su cultura de organización, aumentar las posibilidades de participación de la militancia, aprovechar al máximo su enorme capital humano, modernizar su discurso y aproximarse a las preocupaciones reales de la ciudadanía. No hay un gran disenso en cuanto a los objetivos, pero enunciar los objetivos del cambio no constituye ninguna novedad. Lo revolucionario consiste en especificar el modo concreto en que esos objetivos pueden ser garantizados, y eso todavía no ha sido explicado por nadie que aspire a liderar este partido.

"Una organización digital abre una nueva cultura política basada en la aportación de todos"

Nosotros pensamos que la tecnología es un cauce excepcional para el logro integrado de todos estos objetivos. Hablamos de la estructuración de la información, y de la propia sociedad, en redes de una gran flexibilidad y capacidad de adaptación a las situaciones más diversas. La web 2.0 ha sentado las bases de una nueva cultura de la organización y de la generación de contenidos que ya está ofreciendo resultados extraordinarios en otros campos diferentes de la política. Por poner sólo dos ejemplos, el pasado mes de abril el portal de música on line iTunes de Apple superó definitivamente en ventas a los todopoderosos almacenes Wal-Mart. También hace ya mucho tiempo que el conocimiento distribuido y compartido de la enciclopedia colaborativa digital Wikipedia ha superado a sus competidoras tradicionales (Britannica) como referente fundamental del saber.

Todo podría empezar con la aparición de una nueva dimensión organizativa enteramente digital que duplicase el censo por agregación de 24.000 perfiles en una comunidad de usuarios administrada de acuerdo con los criterios de la web 2.0. Esta nueva dimensión no sustituye, ni siquiera corrige, la organización tradicional. Al contrario, la complementa, la actualiza, la refuerza y la dota de nuevas posibilidades.

La primera consecuencia sería la formación de la base de datos de recursos humanos más importante de toda la Comunidad Valenciana y la posibilidad de aprovechar exhaustivamente todo el talento de la organización. El alcance relacional de todos los miembros de la organización se multiplicaría por sesenta, con sus consiguientes rendimientos políticos.

La segunda consecuencia sería la universalización de cargos y responsabilidades en un marco de militancia plena. El sistema también permitiría concebir las secretarías de área como subgrupos muy especializados de masa crítica y convertir el perfil, en su doble sentido de hoja digital y de conjunto de capacidades y aptitudes personales, en la piedra de toque de una nueva cultura política basada en la capacidad de aportación de todos los militantes.

Existen otras potencialidades importantísimas como la gestión del conocimiento en red. El conocimiento derivado de los patrones de organización 2.0 genera extraordinarias cadenas de valor por agregación acumulativa de capas sobre las que interactúan miles de usuarios. Esto permitiría producir un nuevo entorno relacional óptimo desde el que acometer la tan necesaria reintelectualización de la izquierda.

Hasta aquí sólo hemos hablado del aumento de la eficacia en la organización interna, pero la tecnología ofrece también un nuevo marco semántico en el que encuadrar la acción política e institucional. Una organización administrada electrónicamente se encuentra en una posición de enorme fortaleza para competir en un nuevo marco político en el que la rivalidad entre partidos se polarizase con respecto a su nivel de ambición por la aplicación de la tecnología en todas las áreas de la gestión pública, desde la justicia, a la educación, pasando por la sanidad, la industria, la economía, la participación, el medio ambiente o la cultura. En este sentido, la tecnología es un enorme yacimiento político por explotar y el partido que antes se decida a monopolizar está ambición capitalizará el apoyo social que va implícito en todas las percepciones favorables que los ciudadanos tienen ya de la tecnología.

La ponencia del 37 Congreso Federal del PSOE ya recoge con toda naturalidad la figura del cibermilitante. En este momento los socialistas valencianos debemos fraguar un modelo de partido para al menos los próximos diez años. Si no hacemos una decidida y valiente apuesta tecnológica, alumbraremos una estructura política envejecida. Si la hacemos, estaremos anticipándonos a aquello que todas las demás organizaciones terminarán haciendo inevitablemente. Y eso sería lo propio en un partido que aspira a liderar el futuro.

* Firman este artículo Carlos González Triviño, Neus Albert Ivars, Alberto Aznar Traval, Miguel Borja Morales, Carlos de la Cruz Moya, Vicente Espert Fernández, Joaquín Garrigós Millán, Borja Sastre Mata, Llanos Navarro Tarazaga, Olga Navarro Tarazaga y Pablo Valldecabres Palop. Todos ellos son militantes del PSPV-PSOE (www.ciberpspv.org).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 18 de mayo de 2008