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Una huelga de funcionarios paraliza la actividad en las escuelas de Francia

Sarkozy advierte que reformará la ley de servicios mínimos en la enseñanza

El programa de reformas del presidente Nicolas Sarkozy encuentra cada vez mayores resistencias. El intento de someter a una cura de adelgazamiento al enorme aparato del Estado francés por la vía de reducir el número de funcionarios (5,2 millones) fue contestado ayer con una huelga, que afectó principalmente a la enseñanza pública. Según el plan del Gobierno, por el sistema de no reponer más que un funcionario por cada dos que se jubilen, el próximo curso habrá 22.900 servidores públicos menos, de ellos, 11.200 en el sector de la educación. Los sindicatos denuncian "el desmantelamiento del servicio público".

Los sindicatos del transporte convocan un paro para el día 22

El presidente ha aplazado hasta 2012, el fin de su mandato, la reducción del déficit y la deuda del Estado. El déficit público supera el 2,7% del PIB, lo que le ha valido a París varios avisos de Bruselas, justo cuando se dispone a presidir la Unión Europea. Para el ministro de Educación, Xavier Darcos, que sigue negándose a revisar el plan de reducción de personal, la huelga "es un método que no se adapta a los problemas a los que nos enfrentamos". Jean-Marc Canon, del sindicato CGT, ironizó sobre el método del Gobierno: "Hará falta suprimir prácticamente todos los puestos de funcionarios para reabsorber del todo el déficit".

Profesores y maestros secundaron mayoritariamente el paro y pusieron en evidencia la escasa utilidad, para los ciudadanos, de la ley de servicios mínimos aprobada a bombo y platillo por el Ejecutivo de Sarkozy al poco de llegar al poder el verano pasado. El intento del Gobierno de presionar a los ayuntamientos para que ofrecieran un servicio de guardia para los niños a quienes la huelga dejaba sin clase se saldó con un fracaso. A media tarde, Sarkozy apareció por televisión para anunciar una ley "para ayudar a los padres que trabajan", que establecerá "el derecho de acogida" de los alumnos por parte de las autoridades locales, aunque costeado por el Estado. Los profesores que decidan sumarse a la huelga deberán anunciarlo con 48 horas de antelación.

El paro -el tercero de los trabajadores del sector público en lo que va de año- fue seguido por un 28,8% de los funcionarios, una cifra superior al 20,6% registrado en la anterior convocatoria del pasado 24 de enero, lo que muestra a las claras la pérdida de credibilidad del Gobierno y el creciente rechazo a las reformas. El Ministerio de Educación cifró en un 39,34% el seguimiento de la huelga, un porcentaje que los sindicatos elevan hasta el 55%, y del 63% en las escuelas de primaria.

Más allá de las escuelas e institutos, la huelga tuvo una incidencia variable en otros sectores, aunque fue menos perceptible para la población. Tan sólo paró el 4,8% de los trabajadores de Correos; un porcentaje similar en la Dirección General de la Aviación Civil, por lo que el tráfico aéreo no se vio afectado. Los empleados de los medios de comunicación públicos, que se enfrentan a un plan que contempla la desaparición de la publicidad, también estaban llamados a la huelga, aunque France Télévision aseguró que sólo un 7% secundó el paro.

La huelga se extendía también a los trabajadores de la Administración del Estado, a los de los hospitales y, teóricamente, de los transportes, aunque el servicio de trenes y de metro no resultó afectado.

Los sindicatos de los transportes públicos, que protagonizaron el otoño pasado una larga huelga contra la reforma de su sistema especial de pensiones, convocaron ayer una nueva jornada de protesta para el día 22 por el modo como el Gobierno está aplicando los acuerdos pactados antes de las navidades.

A lo largo de la jornada se produjeron manifestaciones en varias ciudades de Francia. Por la mañana, en Marsella, desfilaron unas 30.000 personas, según los sindicatos. También en Estrasburgo y otras localidades miles de huelguistas salieron a la calle. En París, una gran manifestación reunió a entre 50.000 y 60.000 personas, según los organizadores, y a 18.000, según la policía.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 16 de mayo de 2008