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Ascó queda en evidencia

El CSN cuestiona la gestión del último incidente: personal inexperto, falta de información y así hasta ocho anomalías

Los trabajadores de Ascó que causaron el último incidente no tenían experiencia; la fuga fue detectada por una estación de la Generalitat de Cataluña; la central negó que fuese culpa suya; el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) se enteró porque un operario se lo contó meses después al inspector. Ése es el resumen de los más de 100 folios que, a petición de Greenpeace y el Defensor del Pueblo, publicó ayer el CSN, y que cuestionan aún más el funcionamiento de la nuclear (propiedad de Iberdrola y Endesa y gestionada por esta última).

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Los dos trabajadores que el 26 de noviembre de 2007 izaron un bidón de 50 litros con agua radiactiva para vaciarlo no tenían experiencia. Los trabajadores entrenados no se acercaron porque rondan la radiación permitida y pueden quedarse sin trabajo. Un ventilador chupó parte del agua, y las partículas radiactivas salieron al exterior. La fuga es uno de los cuatro incidentes más graves de la historia española. La central no lo comunicó al CSN, y en las reuniones diarias con el inspector residente le escamoteó la información. De pasada, el 5 de diciembre, le contó que hay algo de contaminación en el sistema de ventilación y que ya lo está arreglando. El inspector no cuestionó más.

Entre el 14 y el 18 de diciembre, la estación de medición que la Generalitat tiene fuera de la central detecta contaminación. Es la fuga, pero la nuclear "descartó relación alguna con ningún suceso". La Generalitat se dio por satisfecha, ya que el medidor de la nuclear no detectó nada.

La primera noticia le llegó al inspector residente el 25 de marzo. La nuclear le comunicó que había detectado [11 días antes] una partícula radiactiva. El 2 de abril, la lluvia hace caer partículas de las terrazas. La central insiste en que no halla más, pero el CSN afirma que encontró otras durante tres días. El día siguiente, cuando el inspector está saliendo de la sala de control, el jefe de turno le informó de que "se había encontrado contaminación en las terrazas". El inspector califica de "atípico" que le informase un empleado. Entonces, llamó al jefe de protección radiológica, quien le dijo que estaba reunido; al jefe de explotación, que afirmó que no sabía nada. A última hora de la mañana se reunió con ellos, y les preguntó si pensaban notificar el incidente. Éstos le contestaron que no tenían por qué.

Al día siguiente, el CSN mandó una inspección. De ésta concluye que hubo ocho "desviaciones, incumplimientos y malas prácticas". El CSN ha analizado a más de 1.500 personas. El incidente no supuso un riesgo para la población o el medio ambiente, pero la actuación de Ascó fue más que preocupante. La central ha hecho sus cálculos de cuánta radiación salió, pero "no son aceptables y deberán rehacerlos", según el CSN. A falta de concluir los estudios, está claro que salieron partículas con 84,5 millones de becquerelios, 400 veces más que los que declaró la central inicialmente.

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