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Reportaje:

El motín de accionistas pone en jaque a la directiva de TUI

Los ejecutivos frenan, de momento, al sueco Fredrikson

El coste se desconoce de momento, pero está claro que el jefe del consorcio turístico alemán TUI, Michael Frenzel, ha logrado esta semana una victoria parcial sobre los accionistas rebeldes. Capitaneados por el armador sueco John Fredriksen, el mayor accionista de la empresa, los accionistas díscolos trataron de derrocar al presidente del consejo de vigilancia de TUI, Jürgen Krumnow. ¿El escenario? La junta de accionistas que se celebró en Hannover el pasado miércoles. Con el 42,76% de los votos que obtuvo su moción, Fredriksen demostró que sus apoyos pueden redundar en serios problemas para Frenzel. Asegura el escandinavo que no rebajará la presión sobre la directiva y se ufana de contar con la simpatía de los accionistas independientes.

Los rebeldes casi logran el cese del responsable del consejo de vigilancia

El enfrentamiento en el seno de la primera empresa turística del mundo fue sonado. Los partidarios de Fredriksen acusaron a los jefes del consorcio de dilapidar el capital de la empresa y de incapacidad para gestionar la venta de Hapag-Lloyd, que el propio Fredriksen forzó el pasado marzo. El sueco, que no pudo asistir a la junta por problemas médicos, pretende obtener dos puestos en el consejo de vigilancia para afianzar así su influencia en el futuro de la empresa y controlar el proceso de separación de Hapag-Lloyd. Un representante suyo en Hannover, Olav Troim, acusó a los jefes de TUI de haber usado detectives para dañar la reputación de Fredriksen.

Troim propuso la destitución del jefe del consejo de vigilancia Krumnow, y además se dijo partidario del cese del propio Frenzel al frente del grupo. Muchos accionistas del gigante turístico aplaudieron sus catilinarias. A la defensiva, Frenzel pidió a sus accionistas que no se sumen a la revuelta sueca por el bien de los 68.000 empleados que, dijo, temen por sus puestos de trabajo.

El enfrentamiento entre los jefes de TUI y Fredriksen, propietario del 12% de los títulos del consorcio, ha durado semanas y ha causado serios quebraderos de cabeza a los ejecutivos. Ambas partes se disputaron cada voto y lucharon por cada apoyo. Frenzel cuenta con la simpatía de otro gran accionista de TUI, el multimillonario ruso Alexei Mordashov. Sin embargo, se especula sobre la posibilidad de que Fredriksen termine comprando las acciones de Mordashov para hacerse definitivamente con las riendas. Su representante Olov Troim resumió sus planes el miércoles por la noche: "Pronto estaremos de vuelta". -

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 11 de mayo de 2008