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El nuevo modelo económico prioriza los puertos y la entrada de inmigrantes

Economía debate con sindicatos y empresarios el Plan de Competitividad 2008-11

Las llaves de la competitividad y de la globalización de la economía gallega para la próxima década estarán en el desarrollo comercial y logístico de sus puertos y en atraer inmigrantes.

El borrador del primer Plan de Competitividad de Galicia encargado por la Xunta prevé concentrar el 75% de capacidad logística marítima gallega en los nuevos puertos exteriores de Ferrol y A Coruña (en construcción), con claro protagonismo frente a los puertos de Vigo, Marín y Vilagarcía.

El borrador del plan ya ha sido entregado a los agentes sociales

El documento prevé que en 2020 el área metropolitana de A Coruña-Ferrol moverá por mar más de 24 millones de toneladas anuales de mercancías para exportación e importación, estará conectada por AVE y conservará un aeropuerto en alza con 1,2 millones de pasajeros.

La Xunta quiere que exista un acuerdo de competitividad antes del verano y por ello está avanzando en las negociaciones con sindicatos y empresarios, en las mesas del denominado diálogo social. El borrador, al que ha tenido acceso este periódico, establece "un nuevo modelo de desarrollo económico gallego" poniendo "la competitividad en el centro de la actuación pública".

La nueva orientación de las infraestructuras portuarias las sitúa como eje de la localización industrial, como plataformas logísticas centradas en la globalización y como puerta de entrada y salida de Galicia hacia el mundo. De hecho, el documento elaborado por una reputada consultora española, recalca que Galicia se situará en el mapa mundial a través de sus puertos.

"Es una oportunidad que debe ser aprovechada, rentabilizando la fortaleza de la localización marítima estratégica y el dinamismo de la actividad portuaria", señala el estudio. El nuevo modelo de crecimiento considera esencial que las áreas logísticas portuarias estén conectadas a las vías de alta capacidad, tanto del nuevo ferrocarril como de las carreteras y banda ancha de Internet.

En cuanto al resto de las inversiones en infraestructuras, el borrador del Plan de Competitividad considera un acierto que la Xunta centre sus planes en nuevas redes de transporte, suelo industrial, energía y autopistas de la información. Este nuevo paquete de infraestructuras debe sustituir al viejo modelo de cemento y asfalto.

La otra gran novedad del Plan de Competitividad es la demografía. El informe que está en discusión considera que Galicia ha crecido bien, mejor que la media española, "porque ha explotado eficazmente los recursos de que ha dispuesto hasta el presente para converger con Europa". Pero considera que "ha agotado sus reservas de población" y necesita estimular la atracción de inmigrantes para ocupar las capas de población activa más necesarias para ser competitivos (entre los 20 y los 44 años).

Además de inmigración, el estudio considera esencial que Galicia ponga en marcha políticas urgentes para "atraer talentos" y para "atraer inversión internacional".

La propuesta para el Acuerdo de Competitividad de Galicia se condensa en un árbol de 17 medidas: fomentar la inversión empresarial y a los emprendedores; modernizar el tejido empresarial; atraer inversión extranjera e internacionalizar la economía; poner la calidad como referencia del nuevo modelo de desarrollo; impulsar la cooperación empresarial; atraer inmigrantes y aumentar la natalidad; ganar tasa de actividad con mayor empleabilidad; aumentar la productividad con formación del capital humano; aumentar el peso de la I+D+i; desarrollar la sociedad de la información; impulsar las redes de transporte; creación de suelo industrial; gestionar los recursos naturales y conservar el medio ambiente; llevar población al rural gallego; potenciar la eurorregión con el norte de Portugal; mantener el Presupuesto autonómico sin déficit; y mejorar la calidad de la administración de la Xunta y los ayuntamientos.

El Plan de Competitividad espera movilizar más de 9.000 millones de euros en fondos públicos, incluyendo el desarrollo de los planes sectoriales que ya tiene en marcha la Xunta. "La competitividad de un territorio se mide en capacidad de atraer inversiones, talento y demanda", resume el estudio.

Pocos, viejos y nada competitivos

Entre 2003 y 2005 la competitividad de Galicia creció sólo dos décimas, desde el 90,2% al 90,4% de la media española. Así lo recoge el borrador del Plan de Competitividad de Galicia 2008-11. En la parte del diagnóstico, el estudio atribuye la mala posición competitiva de los gallegos al viejo problema de la demografía: hay poca población, es muy vieja y no crece.

Pero hay otros factores, como la inversión pública. Galicia está descendiendo en su posición en España en infraestructuras. En 1986 ocupaba el puesto 14º entre las 17 comunidades autónoms y en 2004 bajó al puesto 15º (antepenúltimo). En todos los demás indicadores de competitividad, Galicia mejoró, aunque continúa estando en el furgón de cola. Entre las 17 autonomías Galicia es duodécima en capacitación de recursos humanos y entorno productivo, y novena en innovación tecnológica, el capítulo que más ha crecido.

El informe de competitividad analiza en detalle el problema demográfico y sus soluciones. Entre 1998 y 2007 la población gallega creció un 1,7%, mientras que la española lo hizo en un 13,2%. La actual pirámide de población gallega ya es tan ancha en la cumbre (personas con más de 85 años) como en la base (niños con menos de 4 años) y ya ha dejado de ser una pirámide geométrica para tomar la forma de un rectángulo.

El estudio de competitividad considera que con la actual configuración poblacional no hay futuro. Para mejorar la competitividad, el documento de la Xunta propone "medidas discriminatorias positivas para la mujer, como incentivo a la natalidad", así como "la captación de flujos de inmigración y apoyo al retorno de gallegos".

El análisis del actual impacto de la escasa inmigración atraída por Galicia revela que los extranjeros ya representan más del 8% de los trabajadores de 25 a 34 años; el 6% de los de 35 a 39 años; y el 5% de los de 20 a 24 años.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 8 de mayo de 2008

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