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Entrevista:LIQUN JIN | Vicepresidente del Banco Asiático de Desarrollo

"Las grandes economías asiáticas amortiguan el impacto de la crisis"

En tiempo de tribulaciones para los países avanzados, como el que se avecina, se daba por descontado que las economías menos desarrolladas caerían como piezas de dominó. Pero esta crisis tiene un aspecto novedoso: las economías emergentes, y sobre todo las asiáticas, se han convertido en un valor seguro.

El Banco Asiático de Desarrollo aglutina los esfuerzos por mejorar la situación social y económica en 48 países (incluidos los nuevos gigantes, China e India), que pese a su vertiginoso crecimiento todavía concentran dos tercios de la pobreza mundial. Reducir esa pobreza es el gran objetivo del banco, en el que participan como donantes 19 países occidentales, entre ellos España. Liqun Jin, vicepresidente de la institución y antiguo viceministro de Finanzas de China, pasó por Madrid para preparar la asamblea del banco, que tendrá lugar en la capital la próxima semana.

"Para los países en desarrollo es bueno que se demanden materias primas"

"Esperamos lograr un fondo de 7.400 millones en la reunión de Madrid"

"Creo que esta crisis será menor que la crisis asiática de los noventa"

Pregunta. ¿Cómo está afectando la crisis financiera a las economías asiáticas?

Respuesta. Hasta ahora no hemos detectado un impacto importante en las principales economías asiáticas. Y el impacto futuro de la crisis de las hipotecas basura estadounidenses en las economías asiáticas dependerá de varios factores: sobre todo, de la propia intensidad y duración de esta crisis. Y las políticas adoptadas por la Reserva Federal y el Gobierno estadounidense para frenar lo más serio de la crisis allí pueden marcar una diferencia.

P. ¿Y si la crisis se prolonga?

R. Las economías asiáticas, tras diez años de fuerte desarrollo, han aumentado su resistencia a las crisis. Sobre todo, la fortaleza de China, India y otras grandes economías de esta región amortiguan el impacto de la crisis en todo el mundo. En todo caso, si hay recesión en Estados Unidos y eso tiene su reflejo en Europa, el impacto se dejará sentir. En la economía globalizada, nadie es inmune a los shocks externos.

P. Estados Unidos está al borde de la recesión, y el comercio con China es cada vez mayor...

R. De nuevo, lo importante es saber cuánto tardará EE UU en despertar de la recesión. Es cierto que la interdependencia entre las economías asiáticas y Estados Unidos es cada vez mayor. El G-3 [Europa, EE UU y Japón] tiene aún un impacto gigantesco en la economía mundial. Pero las economías asiáticas y, sobre todo, China pueden jugar un papel determinante en mitigar el impacto de la crisis. También hay un retardo temporal: hay muchos encargos ya firmados y las exportaciones tardarán en resentirse al menos seis meses, si no más. La cuestión crucial está en saber cuánto durará la crisis.

P. El aumento del consumo interno chino, ¿sería otra barrera efectiva frente a la crisis?

R. Es un punto esencial que China desarrolle su demanda interna. Las grandes economías del mundo deben tener un mercado doméstico fuerte y, además, deben cooperar para hacer frente a la crisis. No es algo que puedan manejar por sí mismos, no es verdad que el aumento del consumo en China sea suficiente. Aun así, desde mi punto de vista, el impacto directo de la crisis hipotecaria es menor, mucho menor, que el de la crisis asiática de los noventa. El problema está en que al haberse incorporado a activos financieros muy complejos, el sistema no es capaz de saber hasta dónde llega el problema. Es como tener un tazón de arroz y sabes que hay algo podrido ahí, pero no saber dónde está. Al final, no quieres tocar ningún grano.

P. La región tiene graves problemas de inflación. Incluso se responsabiliza a la fuerte demanda de algunos países, como China, de la subida generalizada de los precios de los alimentos y del petróleo en todo el mundo.

R. China ha crecido estos años quizá demasiado rápido, creo que un crecimiento entre el 8% y el 9% anual sería más sostenible. Y es cierto que hay un problema de inflación, y sobre todo de abastecimiento de alimentos que todos los Gobiernos tratan de combatir, aunque no siempre de la mejor manera. Pero el incremento de la demanda mundial también puede ser muy beneficioso para economías en desarrollo. Sé que hay cierta preocupación sobre las relaciones que establecen países de rápido crecimiento, como China, para conseguir materias primas. Yo creo que siempre que esas relaciones estén basadas en las reglas de mercado, que se produzcan entre países soberanos, son positivas.

P. China gana influencia económica, pero en Europa hay muchas críticas a su papel político.

R. Como ya no represento al Gobierno chino, no creo que sea apropiado que comente estas cosas como vicepresidente del banco. Pero sí puedo decir que la cuestión está en cómo se ejerce esa influencia. Con África, por ejemplo, China lleva teniendo relaciones económicas serias desde los sesenta. Y sé que hay críticas europeas a su papel en África. Pero creo que deben tener un intercambio de ideas más franco en vez de señalar con el dedo.

P. También se teme el impacto del crecimiento asiático en el abastecimiento energético y la emisión de gases contaminantes.

R. Yo creo que lo primero es comprobar los datos. China, India y otros países asiáticos están incrementando muy rápido su demanda de materias primas y energía. Eso es verdad. Pero muchos se olvidan de que en términos per cápita la demanda es todavía muy baja, lo que también es aplicable, por cierto, a la emisión de gases contaminantes. No estoy aquí para defender a China, pero sí quiero destacar una cosa: la planificación familiar en China ha evitado que ahora en el mundo seamos 300 millones de personas más. Y, por favor, no olvide que querrían tener sus derechos como los demás. Hay que mirar todos los aspectos del desarrollo, incluida la planificación familiar. En todo caso, los países en desarrollo deben prestar más atención a la eficiencia energética y al control de las emisiones. Y por eso, el Banco Asiático de Desarrollo está muy agradecido a España por su contribución a nuestro fondo contra las emisiones contaminantes.

P. En la región se ha reducido la pobreza, pero aumentó la desigualdad en muchos países.

R. Es verdad que en Asia está habiendo un aumento de la brecha entre ricos y pobres, pese a los esfuerzos de algunos Gobiernos. La razón del aumento de la brecha está en que cuando estas economías se han abierto, no todo el mundo tuvo las mismas oportunidades para beneficiarse del crecimiento económico. El banco está centrado en reducir la pobreza con el apoyo de nuestros socios, como su país, y creemos que aumentar el fondo de desarrollo asiático, que respalda líneas de financiación a bajo coste en países como Afganistán, Nepal o Camboya, es muy importante. Estamos en el proceso de captar recursos para dotar de nuevo el fondo y esperamos cerrar las negociaciones en Madrid.

P. ¿Cuánto dinero esperan lograr?

R. Pretendemos conseguir para los próximos cuatro años un fondo de 11.500 millones de dólares, un 50% más que el fondo que termina ahora. Más de la mitad de los recursos son retornos de nuestros préstamos, el resto lo ponen los donantes. Los donantes de la Unión Europea tendrían que incrementar su aportación un 25%, mientras que Estados Unidos, por la debilidad del dólar, debería aumentarla un 35%. -

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 27 de abril de 2008