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Desfalco en el Guggenheim

Cuentas falseadas para llevarse medio millón

El museo denuncia en el juzgado a su director de Finanzas, que confiesa el fraude - Las apropiaciones realizadas desde 1998 no fueron descubiertas en las auditorías

El máximo responsable de las cuentas del Museo Guggenheim Bilbao, Roberto Cearsolo Barrenetxea, director de Administración y Finanzas, se ha apropiado de 486.976 euros desde 1998, procedentes de las sociedades creadas para la compra de obras de arte y de la inmobiliaria, propietaria del edificio. Cearsolo reconoció la sustracción del dinero en una carta enviada al director general del Guggenheim, Juan Ignacio Vidarte, el pasado viernes. La autoinculpación llegó ocho días después de que sus colaboradores iniciaran la recopilación de documentos solicitados por el Tribunal Vasco de Cuentas Públicas para elaborar una auditoría. Ayer, el Museo Guggenheim presentó en el juzgado una denuncia contra Cearsolo por las irregularidades en las cuentas y procedió a su despido.

El directivo ha restituido parte del dinero del que se apropió desde 1998

Junto a su carta de inculpación, Cearsolo, mano derecha de Vidarte desde que el proyecto del Guggenheim no era más que un embrión, envió un cheque por importe de 251.900 euros y el martes hizo entrega de otros 36.000 euros.

Cearsolo presentó un certificado de baja por depresión y advirtió que "iba para largo" un día antes de la llegada de la solicitud de documentación del tribunal para revisar las cuentas de la Sociedad Tenedora, constituida al 50% por el Gobierno vasco y la Diputación de Vizcaya para la adquisición de la colección de arte del Guggenheim. Entonces, Vidarte encargó al número dos del área financiera, Andoni Dobaran, la recopilación de la documentación requerida, en el curso de la cual se detectaron la manipulación de las cuentas. El Tribunal de Cuentas acometió la auditoría por encargo del Parlamento, que acordó realizarla tras haberse descubierto en un informe anterior pérdidas de seis millones de euros en operaciones de compra de divisas entre 2002 y 2005.

Las irregularidades cometidas por Cearsolo a lo largo de diez años pasaron el control interno del museo, los informes del tribunal y las auditorias externas encargadas por el Guggenheim. La última, correspondiente a las actividades de la Sociedad Tenedora en 2007, se presentó a primeros de abril. Según su propia confesión, para disponer de las cantidades realizaba transferencias bancarias o emitía cheques, falsificando la firma de la persona autorizada, el director general del Guggenheim. Cearsolo también reconoce que para no ser descubierto alteró las cuentas anuales de 2005, los libros de contabilidad y cambió un extracto de la BBK.

Cearsolo, un economista de 48 años, ha estado vinculado al Guggenheim desde los primeros pasos del proyecto en 1992. Sus responsabilidades iban más allá de las finanzas. Bajo su control estaban la seguridad, el mantenimiento y las nuevas tecnologías. La Sociedad Tenedora, a la que las instituciones vascas han aportado 90 millones de euros desde su creación para la adquisición de obras, estuvo sometida a auditorías en 1995, 1996 y 1997. La práctica se abandonó y no se volvieron a revisar las cuentas hasta el ejercicio de 2007, por la presión de la oposición, tras haberse detectado pérdidas en la compra de divisas. Ayer, apesadumbrado, Vidarte afirmó que se arrepiente de no haber encargado auditorías externas todos los años para haber reducido las posibilidades de que ocurriera el desfalco.

Según fuentes jurídicas, los hechos denunciados por el Guggenheim pueden constituir sendos delitos de apropiación indebida y de falsedad en documento mercantil, agravados por su carácter continuado en el tiempo. A favor del sospechoso puede operar como atenuante la restitución de parte de las cantidades sustraídas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 17 de abril de 2008