LA CALLE / Las perlasColumna
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Mirando al futuro

- Clamé al cielo y no me oyó. Políticos escasamente creyentes se han dedicado estos días a mirar al cielo. El consejero de Medio Ambiente, Francesc Baltasar, a través de la Virgen de Montserrat. Josep Maria Álvarez, líder de UGT, sugiriendo un decreto que prohíba a los novios llevar huevos a las monjas clarisas para que no llueva en el día de su boda. Tanta confianza en el más allá parece indicar desconfianza en el más acá. Es decir, en las acciones propias.

- Nadie a su izquierda. Francesc Baltasar ha sido estos días noticia por asuntos no relacionados con el agua, lo que, en su caso, ya tiene mérito. Ha destituido a uno de los pocos representantes de Esquerra Unida que quedaban en su departamento, Joan Pallisé, sustituyéndole por Núria Buenaventura, una mujer con un historial fantástico: consiguió perder la alcaldía de Rubí y en las últimas elecciones no salió elegida diputada en las listas de ICV. Eso sí, es del mismo partido que el consejero.

- Por la patria hacia Dios. Joan Carretero, militante de ERC que opta a dirigir el partido, tiene clara la definición ideológica del mismo. En él, ha dicho, cabe todo el mundo: incluso los "adversarios electorales" sean "liberales, centristas, democristianos o socialdemócratas". En el fondo es un fiel seguidor de un ministro franquista, Gonzalo Fernández de la Mora, que escribió un librito titulado El crepúsculo de las ideologías, convencido de que la patria es una unidad de destino.

- Un respiro. China siente hoy un gran alivio: Albert Pintat, jefe del Gobierno de Andorra, ha confirmado que este país pirenaico no boicoteará los Juegos Olímpicos de Pekín. Más de mil millones de chinos vivían con el ay en el cuerpo, pendientes de los andorranos.

- Más vale tarde. El presidente José Montilla tenía previsto un viaje a Berlín. No ha ido. Hay quien dice que porque trabaja en la crisis del agua. La verdad es otra: Montilla hará mañana una visita inaugural al hospital Duran i Reynals, en L'Hospitalet de Llobregat. Esta visita no admitía aplazamiento: el centro, vinculado al Instituto Catalán de Oncología, tiene al menos 30 años de vida.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 05 de abril de 2008.