¿Errores judiciales?
Resulta que una cadena de fallos judiciales permitió que Santiago del Valle, principal sospechoso de la muerte de Mari Luz Cortés, estuviera en la calle cuando se produjo el crimen y no en prisión por haber abusado de su propia hija. Por si en este país la justicia no era bastante lenta, endogámica y tendenciosa, además es errónea, hasta el extremo de costar vidas humanas.
Pues nosotros -los ciudadanos que constituimos el pueblo del que, justamente, emana la justicia- empezamos a concebir la idea de que la Administración de justicia no debería ser tan impune a sus propios errores, tal como se percibe en relación con este asunto.
A Mari Luz no sólo la asesinó, presuntamente, un pederasta, sino probablemente la desidia, el desorden, la falta de gestión diligente, la falta de estudio y atención a cada caso, entre otros "fallos" propios y habituales de los irresponsables de las administraciones públicas.
La indignación no es sólo un sentimiento común en Huelva, sino que es compartida por cualquier ciudadano de este país que observa cómo, en este caso, la Administración de justicia se ha comportado con un nivel de irresponsabilidad propio de alguien que parece que quisiera propiciar que la gente caiga en la trampa de tomarse la justicia por su mano y, por tanto, parece que quisiera promover la demolición del Estado de derecho, que tanto nos está costando construir.


























































