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Zapatero perseguirá la unidad contra ETA

El líder del PSOE se compromete a intentar acuerdos en asuntos trascendentes, pero apela al aval que le han dado las urnas para gobernar con autonomía

Las apelaciones que el futuro presidente del Gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero, reitera sobre su afán de diálogo y consenso podrían dar una imagen falsa del devenir de la legislatura que aún no ha empezado. En efecto, Zapatero quiere fomentar el diálogo, sobre todo para que la unidad contra el terrorismo sea un hecho, y también para poner fin a "la crispación y a los insultos". Ahora bien, no olvidará que el PSOE ha obtenido casi el 44% de los votos y que ese apoyo le avala para llevar adelante "con autonomía" su proyecto político.

"Nuestro proyecto tiene principios y señas de identidad", dice el presidente

Diálogo y acuerdo, sí, pero "sin olvidar" que el PSOE tiene unos "principios y unos valores" y que su nombre dice lo que es: "socialista". Estos recordatorios los hizo ayer el líder del PSOE en la primera reunión de los diputados y senadores electos de su grupo que acogieron con entusiasmo estas precisiones sobre quiénes y a quiénes representan. "A los que no tienen de todo y a los que no tienen voz".

Estas consideraciones, avisos o advertencias tienen una relevancia especial porque se producen en simultaneidad a las conversaciones que el secretario de Organización, José Blanco, mantiene con los grupos políticos para negociar la composición de las Mesas del Congreso y del Senado y hacer una primera exploración sobre el comportamiento de los partidos en la investidura de Zapatero.

Los socialistas han obtenido cinco diputados y siete senadores más que en la anterior legislatura, y su apoyo en porcentaje de voto ha subido del 40% a casi el 44%. Con ese caudal de apoyo, el PSOE se considera dotado de una mayoría "sólida" para llevar adelante su proyecto político, por lo que las exigencias del resto de las fuerzas políticas tendrán que ser mesuradas, según transmite la dirección del PSOE.

Todas estas cautelas desaparecen, no obstante, cuando Zapatero se refiere a la lucha contra el terrorismo. "Confío en que el sufrimiento compartido de todos los españoles permita un entendimiento sincero y noble para luchar contra ETA hasta el fin absoluto de la violencia. Por nosotros no va a faltar". Esta afirmación constituyó el momento más solemne de la declaración que ayer hizo Zapatero ante los suyos. El acuerdo contra ETA fue el primero que citó entre "los pactos vitales que necesita España". Pidió a los suyos que "fomenten y favorezcan el diálogo a pesar de las actitudes fundamentalistas". España necesita, según Zapatero, acuerdos institucionales para mantener y extender derechos y libertades, para fomentar políticas sociales y así hasta llegar aproximarse en su temario a los asuntos que ocupan su programa. Y, de nuevo, la precisión de que al PSOE le corresponde la responsabilidad de gobernar. "Diálogo pero con autonomía porque nos han votado más de 11 millones de ciudadanos".

Pero ayer fue una jornada para los parlamentarios socialistas con aire de primer día de curso. Abrazos, saludos y congratulaciones por el reencuentro de los veteranos y la bienvenida a los novatos. Y, también, de un nuevo baño de afecto y reconocimiento para Zapatero de los suyos que le hizo emplearse a fondo, con gestos con las manos, para que pararan los aplausos.

En este clima triunfal, José Blanco cumplió con su obligación de recordar que en esa reunión se debía votar a las nuevas direcciones del Congreso y del Senado. Leyó la propuesta de la ejecutiva y preguntó si había alguna otra. Risas, fue la respuesta. Después leyó los nombres y preguntó si querían votar o quedaba aprobada la propuesta por "asentimiento". No, no, "por aclamación", se escuchó. Así pasaron a sentarse en la mesa presidencial José Antonio Alonso, nuevo portavoz, y Ramón Jáuregui, secretario general. Junto a ellos, Carmen Silva, portavoz en el Senado, y Ruth Porta, secretaria general. Compartían puesto con Blanco y la vicepresienta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega. Con una gran sonrisa, Diego López Garrido, futuro secretario de Estado para la Unión Europea, cedía su silla a Alonso, y Joan Lerma, hasta ahora portavoz en el Senado, a Carmen Silva. Muy felicitados y abrazados fueron tanto José Bono como Javier Rojo, futuros presidentes del Congreso y del Senado.

Alonso y Jáuregui comienzan mañana las negociaciones con los grupos parlamentarios para la investidura de Zapatero. Entre tanto, el presidente sigue más que parco sobre su Gabinete. El presidente, la vicepresidenta y algunos de sus colaboradores estuvieron unos minutos en la cafetería del Congreso tras acreditarse como diputados y cumplimentar los formularios. El registro del Congreso fue un ir y venir continuo de diputados de todos los grupos, mezclándose parlamentarios rasos con ministros y secretarios de Estado que no saben cuál será su futuro. Zapatero dijo a sus parlamentarios que "lo mejor está por venir". Pero se refería a España.

Bono: "No diré ni mu"

"Yo no voy a insultar a nadie, no voy a decir ni mu". Con ironía y sirviéndose de símiles taurinos, el ex ministro de Defensa y candidato a la presidencia del Congreso del PSOE, José Bono, rechazó ayer responder a las manifestaciones del portavoz del PNV en la Cámara, Josu Erkoreka. El peneuvista, tras reunirse con los socialistas el pasado martes, comparó al diputado socialista con un "cabestro". "A los cabestros hay que mantenerlos en el redil, porque pueden hacer mucho daño, sobre todo a su dueño", dijo Erkoreka, aunque consideró su posible acceso a la presidencia del Congreso como "un mal menor". Erkoreka hizo esas manifestaciones tras escuchar a Bono lo que haría con aquellos que "defienden la exclusividad para tener más privilegios". "A esos les daría con la guía telefónica". Para Erkoreka, esa declaración no es muy agresiva en relación a los nacionalismos si la comparas con otras del ex ministro, pero sí le llamó la atención que fueran la antesala de la negociación de su partido para pedir a los nacionalistas el voto para él. Bono decidió ayer cortar en seco la polémica y no responder.

Los retos de los próximos cuatro años

- Como objetivo general: convertir a España en uno de los países más avanzados del mundo en materia de derechos y libertades.

- La plena igualdad entre hombres y mujeres en todos los campos. Igualdad de salarios y eliminación de todo tipo de diferencias. El empleo para las mujeres se fomentará con medidas de discriminación positiva. Al objetivo de la igualdad contribuirá la regulación de una nueva ley contra la discriminación por razones políticas, raciales, laborales o de género.

- Desarrollar la vocación europeísta de España y afianzar la voz de España en el mundo en defensa de la paz y la ayuda a los países más necesitados. Se llegará al final de la legislatura a la contribución del 0,7% del producto interior bruto en ayuda a la cooperación. Lucha contra la inmigración ilegal y medidas para la integración de los extranjeros que viven en España. Medidas institucionales para "forjar la convivencia".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 27 de marzo de 2008

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