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CARTAS AL DIRECTOR

Tony Blair y el IRA

Siempre me produjeron rechazo los tres de la foto de las Azores. Cada uno en su estilo. Pero es indudable que si alguno tenía cierto nivel y carisma ése era Tony Blair. Ahora, leyendo lo que ha escrito sobre sus intentos de paz con el IRA, me ha recordado la diferencia que existe entre Europa y España. Allí, en su país, nadie le emborronó su trato. Porque él era el responsable de acabar con ello. Ningún otro, porque él era el jefe del Gobierno. Aquí ya se ha visto lo ocurrido con ETA. Bien es cierto que Zapatero pecó de ingenuo contando su vida a todos cuando ello debería haber sido con total discreción y detrás siempre del telón, pero los medios de comunicación ya se hubieran encargado de armarla si el presidente hubiera actuado con lógica. Porque da lo mismo. Aquí la gresca es lo nuestro. Oponerse por ley. Me da envidia que en un país se pueda hacer algo sin que la oposición te machaque hasta el final, aunque sea en asuntos tan importantes como acabar con el terrorismo. Dicen Blair y Adams que había que dejar un tiempo porque no se podía hacer desaparecer el IRA por arte de magia. Porque un terrorismo de tantos años dispone de una gente que es incapaz de retirarse a jugar al parchís, porque su vida es matar. Y después de los años, no por idealismo, sino por dinero. O sea, mafia total. Lo que hoy es ETA, una banda de mafiosos que tiene un pequeño coro, cada vez menor, en la calle que aún cree que son gudaris. Ahora ETA podría ser vencida fácilmente porque, además, ni al PNV le interesa ya una pandilla de individuos marginales sin ningún destino. Pero no será posible. Es fácil adivinar el porqué. Si, al menos, estuviéramos en otro país europeo...

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 24 de marzo de 2008