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Editorial:

Dudas por la patria

Tras el Aberri Eguna, el PNV sigue sin aclarar si abandona o no la vía soberanista

Los partidos nacionalistas volvieron a celebrar ayer por separado el Aberri Eguna, el Día de la Patria. Mientras que el PNV convocó a sus militantes en Bilbao, EA lo hizo en Gernika y el Foro de Debate, integrado por las diversas siglas de la izquierda abertzale, además de Aralar y la propia EA, llamó a una marcha entre Irún y Hendaya. La división de la jornada no impidió, sin embargo, que los discursos de los diversos líderes nacionalistas incidieran en los mismos asuntos. En particular, las disquisiciones sobre el derecho a decidir.

Tanto el lehendakari Ibarretxe como el secretario general de EA y consejero de Justicia, Joseba Azkarraga, interpretaron los adversos resultados alcanzados por sus respectivas formaciones el pasado 9 de marzo como un problema de comunicación del mensaje nacionalista. Es lo más lejos que llegaron en la autocrítica, dando por descontado que, pese a la severa pérdida de votos que han padecido PNV y EA, los ciudadanos del País Vasco siguen apoyando la deriva soberanista en la que está embarcado el Gobierno de Vitoria. No sólo estas últimas elecciones, sino también las autonómicas convocadas después de que el Congreso rechazara el plan Ibarretxe, demuestran exactamente lo contrario.

La celebración de ayer era esperada con mayor interés en el caso del PNV, puesto que la presencia de su presidente, Iñigo Urkullu, junto al lehendakari podía dar alguna indicación sobre la situación interna en el partido. Ibarretxe evitó cualquier mención a la consulta de octubre mientras Urkullu se refirió a un "acuerdo singular" que permitiera dar "un paso de gigante en el autogobierno". Los silencios de uno y el lenguaje metafórico del otro daban pie a interpretaciones opuestas: hablaban de lo mismo con distintas palabras o las distintas palabras aludían a distintos conceptos. Porque dependerá, en último extremo, de cómo sea ese "paso de gigante en el autogobierno" para que la vía de Urkullu resulte o no tan irrealizable como la del lehendakari.

Las eventuales tensiones que podrían surgir en el seno del tripartito vasco, dependiendo de lo que suceda con la consulta prometida por Ibarretxe, también afloraron en los discursos pronunciados ayer. EA reprochó al PNV una cierta tibieza en el compromiso con la "hoja de ruta" del lehendakari; en realidad, más parecía una advertencia a Urkullu hecha desde fuera de su partido pero sabiendo que cuenta con sólidos apoyos dentro de él. EA recordó, además, que la "hoja de ruta" es competencia exclusiva del Ejecutivo de Vitoria, no los partidos que lo integran, en un intento de marcar los límites a un posible acuerdo entre el PNV y los socialistas antes de la investidura de Rodríguez Zapatero.

El Aberri Eguna no despejó las dudas sobre si el PNV ha interiorizado el mensaje electoral del 9 de marzo y, por tanto, habrá que esperar todavía para saber hacia qué línea se decanta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 24 de marzo de 2008